Una economía al servicio de la mafia

Pan, trabajo y techo. Estos son los grandes peligros que pueden colapsar la economía mundial. Un país con ciudadanos que puedan comer tres veces al día, que tengan garantizada energía para calentarse o atención sanitaria en caso de enfermedad, y que sepan que no pueden perder su casa aunque se queden sin trabajo, es algo que no puede soportar la economía de este planeta.

Que sátrapas o monarcas corruptos, que ídolos multimillonarios del deporte o la canción, que banqueros, empresarios o políticos escondan en paraísos fiscales cientos de miles de millones de euros para no pagar impuestos, eso tranquilos,que no supone ningún riesgo.

Si uno busca en el diccionario que es economía, puede leer: “ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas”. Pues olvídenlo, economía en 2015 es la ciencia que se pone al servicio de la mafia para someter a la mayoría de la población a través del chantaje y la asfixia.

Dos noticias acaparan titulares en las últimas horas. El recién elegido primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, ha presentado su programa de gobierno en Atenas. Un programa revolucionario. Ha prometido ayuda alimentaria a los griegos que no puedan comer, electricidad gratuita para los ciudadanos que carezcan de recursos para calentarse este invierno, podrán recuperar la atención sanitaria los que la habían perdido al quedarse sin trabajo o no poder pagar impuestos y ha decretado la imposibilidad de embargar las primeras viviendas. Las reacciones a propuestas tan osadas no se han hecho esperar. Las bolsas europeas han vuelto al rojo, la de Atenas se ha desplomado, y la prima de riesgo vuelve a récords tras la tregua después de las últimas decisiones del Banco Central Europeo.

Al mismo tiempo hemos conocido la mayor filtración bancaria de la historia. La conocida como lista Falciani ha puesto al descubierto como 30.000 cuentas escondían de las haciendas de los países más de 100.000 millones de euros en Suiza. Entre los evasores , dictadores asesinos como Bashar Asad, monarcas corruptos como Mohamed VI, banqueros o empresarios como Emilio Botín, deportistas, modelos o artistas, todos ellos, eso sí, muy patriotas.

Esto no ha supuesto ninguna conmoción en la economía mundial. La filial suiza del HSBC ofrecía entre sus servicios asesoramiento a tan distinguidos clientes para evadir impuestos, esconder cuentas “negras” no declaradas en sus países, e incluso abrir cuentas opacas a criminales internacionales, narcotraficantes, tratantes de armas o de personas y a empresarios corruptos.

Ahora que la selección española de fútbol no gana, o Nadal está en horas bajas, son nuestros evasores lo que encabezan los rankings mundiales. 2.694 personas vinculadas a nuestro país escondían su dinero en esas cuentas suizas del HSBC. España está entre las países con más evasores del mundo. Nuestro primer banquero Emilio Botín escondía mas de 2.000 millones en un entramado de empresas con ramificaciones en paraísos fiscales como Islas Vírgenes o Panamá. También Fernando Alonso escondía más de 40 millones. Pero tranquilos que era legal porque tenía domicilio en Suiza esos años de 2005 al 2007.

Ese es el drama, que esto en muchos de los casos es legal. Y en caso de que no lo sea se puede hacer legal. Por 200 millones de euros los Botín regularizaron su situación hace unos años y cerraron la causa penal abierta contra ellos. Los padres obligados a robar la leche para sus hijos, o a pegar una patada a una casa vacía para poder vivir bajo un techo, nunca pueden regularizar su situación y son condenados a penas de cárcel.

Un mundo en el que combatir el hambre, la enfermedad o el frío es un riesgo para la estabilidad económica, y defraudar 100.000 millones de euros algo inofensivo, es un mundo enfermo. La economía ya no está al servicio de la gente, si es que alguna vez lo estuvo. La economía está ahora controlada, diseñada y al servicio de la mafia que gobierna el mundo. ¿Cuántas personas se podrían alimentar, cuántas facturas de la luz pagar, médicos contratar, o desahucios parar, con los impuestos de esos 105.890 millones escondidos en Suiza?

Hemos permitido que Eliot Ness trabaje para Al Capone, y lo peor, es que su sueldo se lo seguimos pagando entre todos. Hemos salvado a los bancos que ahora, como demuestra el HSBC, se han puesto al servicio de los delincuentes. Los organismos de control son los que avalan los abusos. Y hasta los gobernantes elegidos por los ciudadanos, se han convertido en los principales cómplices de un sistema que asfixia a las personas para que respiren a pulmón abierto los grandes estafadores.

Instrumentos diabólicos como la agencias de calificación, la prima de riesgo, los planes de estabilidad, se han convertido en los nuevos sistemas para el cobro del “pizzo”, el chantaje inventado por la mafia siciliana. Los Bonnano, los Colombo, los Gambino, los Genovese o los Luchese que se repartían Nueva York, ahora se han vestido de señores de negro, y desde dentro de organismos como el FMI, el BCE o el Eurogrupo, o dirigiendo bancos o fondos de inversión, se han repartido el mundo. No les han hecho falta ametralladoras ni pistolas, lo han conseguido a base de reestructuraciones de deuda o planes de rescate. ¿Por qué lo llaman capitalismo de amiguetes cuando en realidad es capitalismo de delincuentes?

Vuelvo al diccionario y miro que es mafia: “organización clandestina de criminales que ejerce su poder mediante el chantaje,la violencia y el crimen”. Confirmado, nos gobierna la mafia y la economía es su sistema de extorsión.