Vladimir Vallejo, ejemplo de junior déspota y clasista

Por Konaté Hernández

 CANCÚN.— Los juniors que se encuentran al frente de dependencias municipales de Benito Juárez denotan que no cuentan con ninguna sensibilidad para brindar atención a las personas de extracción humilde que acuden de las regiones de Cancún a las oficinas a realizar diversos trámites, pues el trato tanto de ellos como de sus subalternos es humillante y déspota.

Tal es el caso de Héctor Gerardo Vladimir Vallejo Molina, director de Comercio en la Vía Pública, quien sólo atiende a dos o tres privilegiados, que no son precisamente gente de las regiones, que ingresan a su oficina, donde el funcionario se encierra para no volver a salir.

Mientras el flamante funcionario se enclaustra en sus oficinas a charlar durante horas.

Desesperación, aburrimiento e impotencia es la sensación que experimentan los ciudadanos ante las largas horas de espera al acudir a realizar sus trámites a la oficina de Comercio en la Vía Pública, sea para recoger mercancía que se les decomisó previamente o para solicitar algún permiso para poder expender sus productos en la vía pública.

Comenta una dama que trabaja en los tianguis, que acudió a esta dirección para solucionar un conflicto, pero al presentarse a esta dependencia municipal el pasado martes desde las 9 de la mañana salió hasta las tres de la tarde sin haber resuelto su situación, al no ser atendida por el director Héctor Gerardo Vladimir Vallejo.

No es la primera vez que le ocurre, pues en ocasiones anteriores ha acudido a la citada dirección y siempre es la misma situación, mientras que el personal que ahí labora se encuentra en el cuchicheo y en el chisme o realizando otras actividades dentro de sus horas de trabajo, esto además de minimizar a la ciudadanía como si no les interesara resolver la situación de nadie, salvo de ellos, explicó.

Mientras el director atiende a dos o tres personas, para después quedarse encerrado en su oficina, por su parte el personal de Fiscalización indiferente ante la desesperación, entra y sale del despacho sin tomar en cuenta a nadie, por lo que es desesperante acudir ante las autoridades y retirarse sin que se le haya resuelto a la persona su situación, expuso.

Y es que como algunas personas argumentaron, no acuden a las oficinas de la Dirección de Comercio en la Vía Pública sólo para sentarse en los sillones, sino porque realmente tienen problemas que piden se les resuelva o por lo menos no los hagan esperar tanto tiempo, debido a que tienen otras actividades que realizar, como ver por la manutención de la familia y atender las labores del hogar.

Tal situación es una burla a la ciudadanía, pues dijo que se supone están para brindar un atento servicio a la comunidad, pero al parecer distan mucho de ello, aunque lo que es lamentable, que nadie diga nada, ni siquiera las personas que estaban ahí, pues aunque a la mayoría se les vía la cara de aburrimiento, preferían mejor quedarse callados, por temor a no ser atendidos, y que por ende no les den el permiso que solicitan o en su defecto no les devuelvan la mercancía que les haya sido confiscada, por los inspectores de Comercio en la Vía Pública.