XXXVI Jornadas de Viticultura y Enología de Tierra de Barros

Reyes Núñez, Fátima

Las XXXVI Jornadas de Viticultura y Enología de Tierra de Barros han tenido lugar esta misma semana. Del 5 al 8 de mayo, en el centro universitario Santa Ana de Almendralejo (Badajoz), hemos podido disfrutar de distintas ponencias, lecturas de comunicaciones, degustación de vinos, varias comidas y visitas a distintas bodegas de la comarca.

Jueves

El lunes, las jornadas arrancaban a las ocho de la tarde de la mano de la directora general, Carmen Fernández, encargada de presentar esta nueva edición y las Actas de las XXXVI Jornadas, con la moderación de Dña Esperanza Valdés Sánchez, investigadora del CICYTEX. Tras la presentación, pudimos asistir a la primera ponencia de las estas trigésimo sextas jornadas, la de D.Diego Intrigliolo Molina, procedente del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias. La ponencia “Regar o no regar. Solciones Prácticas para el buen manejo del riego y del estado híbrico del viñedo” ha dado a conocer un estudio científico que demuestra que una aportación de riego de forma controlada y deficitaria en la vid en las zonas más secas de España mejora la calidad de la uva, además de la producción y rentabilidad para el viticultor. El investigador valenciano ha recordado cómo, hasta 1995, el riego de la uva estuvo prohibida debido al supuesto efecto negativo que producía en la calidad de la uva. El estudio que se ha llevado a cabo ha estado basado en datos aportados por estudios anteriores completándose con sencillas fórmulas que aconsejan al viticultor sobre la cantidad y el momento más propicio para el riego de la vid. Además, Intrigliolo añade que “el resultado del riego es que permite mejorar la calidad de la uva en los años más secos, ya que una aportación de riego puede ser incluso beneficiosa, sobre todo, para la variedad tempranillo” y que “el mejor momento para el riego es en julio y en agosto, ya que durante la primavera la planta se nutre con la humedad de la primavera”. Al finalizar el acto, tuvimos la oportunidad de comprobar la frescura de un vino español en la presentación de los vinos de una de las cooperativas de esta localidad, la de la Cooperativa Viñaoliva.

A las ocho y media, el martes 6, con la moderación de D. Pedro J. Rayo Álvarez, profesor del citado centro universitario en el que han tenido lugar las jornadas, intervenía D. Juan Miguel Herrero Vedel, uno de los hermanos de las Herrero Bodegas. La bodega Herrero Bodegas se sitúa en la pequeña localidad segoviana de Nieva, de donde proceden algunos de los mejores vinos de la Denominación de Origen Rueda. Tal y como nos ha contado D. Juan, debido a la crisis, que cada vez afecta de forma más acrecentada a este sector, además de los cambios en los hábitos de los consumidores, son varias las bodegas que están revolucionando un mercado cada vez más exigente, ofreciendo al consumidor la posibilidad de elaborar, a través de la red, su propio vino, a su gusto, a través de sencillos pasos. Esta en particular, ha sido una de esas bodegas pioneras gracias a la ayuda prestada por Chema San Segundo, especialista en Derecho Público y director de la Escuela de Crisis, un despacho de consultores que facilita la búsqueda de soluciones a los profesionales. D. Juan explica que para la elaboración del propio vino simplemente hay que seguir sencillas preguntas realacionadas con el campo, la vendimia, la elaboración, la analítica y los sentidos. El producto resultante, en suma, será embotellado en un nuevo diseño, también innovador en el sector. Y dado a su gratificante éxito, se atrevió a animar a los allí presentes a que se arriesgen y esfuercen por salir adelante, “no esta todo inventado, ni en este, ni en ningún campo” dijo cerrando su particular discurso. Para terminar, Herrera Bodegas quiso agradecer su invitación a dicha jornada ofreciendo una cata de sus vinos a todos los asistentes.

La jornada del miércoles resultó ser la más completa abriendo sus puertas a las nueve y media de la mañana a participantes para facilitar toda la documentación adiccional. A las diez tuvo lugar la tradicional lectura de comunicaciones, a las dos del medio día una comida y a las cuatro y media volvió a repetirse la lectura de comunicaciones. Fue a las ocho y media de la tarde cuando, tras respetar un tiempo de descanso, uno de los profesores del Centro Universitario, D. Jesus Sánchez Adalid, inició su ponencia “El mar de vino”. Dicho profesor es ademnás un reconocido escritor de novelas históricas, sacerdote y bodeguero procedente de Don Benito, una localidad cercana a la capital pacense. La ponencia trató, como era de esperar, sobre el vino, pero relacionado con campos que muchas otras veces caen en desconocimiento. Con esto me refiero y, él mismo se refiere, al espacio Mediterráneo, no sólo concibiendo este elemento como agrícola o alimenticio, sino también como elemento cultural, religioso, espiritual, o de ocio. Quiso tamién poner énfasis en que tan bueno es el conocimiento de su presencia y esencia, como un responsable consumo, sobre todo, por parte de los jóvenes que hoy en día si lo beben lo hacen en botellones en los que raras veces mezclan este producto, lo cual quiere decir, que su uso en estos lugares se relaciona, fundamnetalmente, con la intención de “emborracharse a secas”. Sin embargo, es rotundo y dice, a este respecto “Estoy absolutamente convencido de que no va a desaparecer. Se ha refinado”. Y, poniendo la nota de humor al encuentro, agradece a sus compañeros la invitación afirmando que, aunque no es enólogo, la presencia en sus libros de este elemento le ha “casi obligado” a participar en el evento. Tras acabar, como de costumbre, se invitó a los asistentes a una copa de vino de una cooperativa cercana, la de Montevirgen, en Villalba de los Barros.

Por su parte, el jueves tuvo sesión de mañana con la lectura de comunicaciones a las diez y media, una comida y una nueva lectura de comunicaciones a las cuatro y media de la tarde. La ponencia de D. Celestino Santos Buelga, profesor de la Facultad de Farmacia de Salamanca, “Ponifenoles del vino. La ciencia tras la salud” comenzó a las ocho y media con la moderación de Dña. Maria Teresa Guerra Sánchez Simón, profesora del centro. Todas las ponencias fueron importantes pero, teniendo en cuenta la posición que la salud ocupa en la vida de las personas y, en particular, de los consumidores, tuvo especial interés al dar claves específicas para mantener una vida saludable, al tiempo que desbeló que ciertas informaciones que se han transmitido son fruto de la publicidad y del ánimo de ventas de ciertas organizaciones. Afirmó que el tomar un vaso de vino en la comida es oro, pero con algunas matizaciones. Señala que que si es cierto que exiten evidencias epidemiológicas, es decir, estudios que observan la incidencia de enfermedades y lo relacionan con los hábitos alimenticios o de salud de la población, y se ha observado que, normalmente, las personas que realizan consumos ligeros de vino regularmente parece que tienen mayor protección ante enfermedades cardiovasculares. Pero afirma que nunca se debe trivializar porque el alcohol es básicamente un tóxico. El beneficio, no sólo se ha observado, como comenta, en efermedades cardiovasculares, sino también en otras como el alzheimer y la diabetes. Habló además sobre la composición, sobre los compuestos fenológicos o las bacterias putrefactivas y beneficiosas e, incluso, señaló un caso concreto como es el de Resveratrol. Cuenta que estuvo prohibido pero a raíz de un estudio fue permitido por su supuesta reducción de cáncer o su aumento de vida en distintas especies. Esto desató numerosas publicaciones pero, a raíz de ese momento, a pesar de que parafarmacias y otros establecimientos pusieron a la venta su uso, se demostró que para que este compuesto surtiera efectos en humanos, estos deberían consumir entre 30 y 40 botellas de vino al día, lo cual quiere decir una elevada dosis de este componente en seres humanos, algo que podría producir efectos negativos a largo plazo. Sin embargo, este producto siguió comercializandose al encontrar apoyo de instituciones especializadas. Mostrándonos todos estos pros y contras, finaliza la sesión recomendándo que “sin duda, una dieta alimenticia saludable es nuestra única guía “. Y como días anteriores, se nos ofreció una cata de vino, en este caso procedente de Santa Marta de los Barros, de su cooperativa Santa Marta Virgen.

El viernes, última jornada de esta trigésima sexta edición sobre enología y viticultura, se pone fin a una de las semanas conmemorativas de la comarca de Tierra de Barros con la visita a la Bodega Pago de las Encomiendas en Villafranca de los Barros, en la cual hemos podido comprobar por cuenta propia el proceso de preparación de sus vinos, la selección de la uva para cada uno de ellos, sus herramientas, máquinas y métodos de trabajo, así como su mantenimiento. A las dos del medio día ha tenido lugar la recepción de autoridades y una comida dedicada a la entrega del XXIV Premio de Investigación a José Luis Mesías Iglesias con una pequeña, pero emotiva, declaración de agradecimiento por su parte.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Fuentes
-Texto propio usando como documentación la asistencia a dichas jornadas y el cártel de las mismas, anclado en la galería de fotografías.
-Imágenes proporcionadas por el Centro Universitario Santa Ana.
-Vídeo: proporcionado por el Centro Universitario Santa Ana.