Y los indefensos… ¡que se los lleve quien los trajo!

Casi 3 semanas después que el actual gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, presentara ante la Asamblea Legislativa y el país su mensaje de situación de estado y petición presupuestaria para el año fiscal 2014–15, aún estoy tratando de entender algunos de los remedios con los cuales él propone aliviar la crisis fiscal puertorriqueña.  Por ejemplo, lo de consolidar unas 2 decenas de entidades gubernamentales o incorporarlas en otras agencias de gobierno.  Cierto es que en algunos casos se quiere evitar la duplicidad de funciones, y si fuese ése el caso no hay objeción.

Eso es, no hay objeción siempre y cuando la integración sea dentro de un área operativa en la que esas funciones sean compatibles, se puedan ejecutar eficientemente y aporten al logro de la misión principal de la agencia “beneficiaria”.  Lo contrario sería para mí tratar de hacer del platillero o del que toca la campanilla o el gran tambor en una orquesta sinfónica… ¡un virtuoso del violín!  ¡Y “a la trágala”!

(No digo que eso no se pueda hacer—siempre que no sea “a la trágala”—, pero entenderán la clase de salto que estoy haciendo aquí.)

Pero lo que me preocupa es que por aquello de ahorrarse unos cuantos millones de dólares, el gobierno elimine o consolide entidades cuyo único fin es el de dar voz a quienes ven la suya ahogada en medio del alboroto de los (que se piensan a sí mismos como) poderosos.  Por supuesto que me estoy refiriendo a entidades como la Procuraduría de las Mujeres, la de las Personas Pensionadas y de la Tercera Edad (sí, porque es “políticamente incorrecto” usar el término envejecientes para describirlas), la de las Personas con Impedimentos, la del Veterano Puertorriqueño (o sea, de quienes lograron volver de las guerras en las que los puertorriqueños participamos como parte de la “defensa común” predicada en nuestra relación política con los EE.UU.—aunque me pregunto si los EE.UU. nos defendería igual si fuéramos nosotros los atacados, pero eso ya es otra historia), etc.

Me pregunto si la mentalidad prevaleciente en una clase de movida como ésta será despojar a los desposeídos, a los indefensos, de un foro que los pueda defender y reivindicar sus derechos, aún aquéllos que el mismo gobierno les violenta cada día—en formas visibles o sutiles.  Por supuesto, no sería la primera vez que esos mismos (que se creen ser) poderosos buscan desestimar al mensajero que les trae la mala noticia, al que busca que se haga justicia con los pobres y los marginados, al que tiene que alertar sobre la realidad, aunque haya que desbaratar la casa de naipes de quienes no pueden o no quieren lidiar con esa realidad.

De hecho, en el caso de la Procuraduría de las Mujeres, es interesante que parece ser un blanco fácil, siempre que a alguien se le meten ideas entre ceja y ceja.  Ya en abril y mayo de 2009, veíamos cuando, por lo que me sigue sonando a mezquindad, legisladores con vocación conservadora recalcitrante—y que en secreto deben ser objetos de la burla de los conservadores recalcitrantes estadounidenses a los que pretenden imitar, aunque muy patética les salga la imitación—pusieron obstáculos al nombramiento que se había presentado para esa plaza.

Para mí, algo debe tener la Procuraduría de las Mujeres que a alguien no le conviene que exista.  No importa que ese alguien se vista de rojo PPD o de azul PNP, o de ambos colores—o hasta de un verde que tal vez no sería de extrañar.

Por lo menos mientras escribo esto, la actual Procuradora de las Mujeres ha iniciado un diálogo con el gobernador para convencerlo de retener esa entidad.  Aunque hay una cosa que me llama la atención, y es la observación de dicha funcionaria, de que el programa político de su partido (PPD) menciona claramente el fortalecimiento de esa procuraduría.

A ver si entiendo esto entonces: un día se dice que van a fortalecer una entidad de importancia para tratar de atajar la grave crisis social del maltrato y la violencia contra las mujeres, y al siguiente día se propone desmantelar la misma—para economizar “cueste lo que cueste”—y crear una “oficina” dentro del Departamento de la Familia con las mismas funciones.  (Que hasta podría salir un poco más cara que los ahorros que se pretende lograr.)  Eso suena absurdo, ¿no es así?  (Pero para hacerle honor al “tagline” de este blog, ¡pa’ eso estamos!)

Como vengo diciendo desde hace tiempo (con un par de correcciones y con el énfasis en el original),

“Pues yo sigo insistiendo en que hay decisiones, sobre todo en lo que al sistema de gobierno se refiere, que deben tomarse con mucho cuidado, pues las mismas pueden tener efectos devastadores; que… la solución a los graves problemas que vive Puerto Rico debe trascender la estrecha óptica político-partidista que permea actualmente; que… los políticos de turno… han demostrado que no tienen la capacidad, la entereza de carácter, ni la madurez necesaria para resolver nuestros problemas; y que los seres humanos tenemos, en mayor o menor grado, algo que se llama “voluntad para sobrevivir”, y que por más que hayan seres con mala intención que nos la ponen a prueba, NADIE… ABSOLUTAMENTE NADIE… puede ni podrá quebrantarla.

Y yo, Luis Daniel Beltrán Burgos, seguiré insistiendo en ello, le guste a quien le guste, le duela a quien le duela…

Y en este caso, yo insisto en que hay mejores maneras de cuadrar un presupuesto de gastos de gobierno y salvar una situación fiscal en ruinas, que debilitando entidades que están para representar a las personas marginadas, a las personas indefensas, a las personas que sufren arbitrariedades y hasta actos de violencia, y no tienen quienes salgan en su apoyo.  A menos que la mentalidad de (quienes se ufanan de ser) los poderosos sea la de que “a esos, ¡que se los lleve quien los trajo!”

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables.

LDB