Chavismo mapamundi, por Zakarías Zafra Fernández

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“Hoy el chavista se siente palestino.
Otro día: cubano, chino, ruso, iraní.
Un día de estos amanecerá venezolano y sabrá lo que se siente”.

Tweet de @luisyslas
[17-7-14/1.29 p.m.]

Cabe el globo terráqueo en la solidaridad de un chavista. En su boca indignada por los atropellos del mundo, en su apetito de condeno públicamente las infamias del perverso modelo económico internacional. El chavista siente un deber de equilibrar el planeta, de protegerlo de los nuevos métodos de colonización. El chavista es un humanista de papel, un gran líder de condominio. Es plurinacional, es multicultural, es galáctico y metaidentitario, pero tiene un grave problema: se le caen las paredes de la casa.

Si hay que buscarle forzosamente un nombre a esa clase numerosa de la militancia pesuvista venezolana que combina su mal curada angustia doméstica con delirios de preservación del ecosistema político internacional, se le dará el de chavismo mapamundi[1]Muchas son sus variedades y grados de complejidad pero, en términos generales, estos son sus rasgos distintivos:

1. El chavista mapamundi identifica al más débil del atlas para generar indulgencias dentro de sus fronteras. El chavista mapamundi calcula siempre las compasiones con fines mediáticos. Vive una hermandad de farándula. La suya es la solidaridad del WordlTrending del día.

2. El chavista mapamundi selecciona muy bien su cartografía. Jamás escribirá sobre China ni sobre Irán, tampoco reprochará a Rusia ni a Cuba. El chavista mapamundi tiene disfraces para cada desafío moral. Su método consiste en dibujarse una herida. Necesita maquillarse una indignación.

3. El chavista mapamundi tiene claras sus preocupaciones: la inseguridad planetaria, la pazmundial de las especies, la ecología astral, la integración de las esferas. El chavista mapamundi se desgarra por los pueblos del mundo y celebra las estadísticas desastrosas de su gobierno. En la casa caben todos: allá ellos los que quieran irse.

4. El chavista mapamundi tiene un paquete de velas guardadas para encenderlas cuando toque. Está siempre listo para una marcha, para una peña, para un viaje. El chavista mapamundi tiene pinceles y brazos disponibles: no le falta un pote de colores para pintarse una bandera.

***

[Adenda práctica a propósito de Palestina-Israel]

El chavista mapamundi es un experto fabricante de poemas y canciones adaptables a las consternaciones del momento. Dados los vergonzosos acontecimientos ocurridos en el conflicto Palestina-Israel, he aquí cinco pasos fáciles para escribir poemas como un buen chavista mapamundi:

1. Construir un nosotros detonado. La fórmula: “tú, yo, bombas, piénsalo”.
2. Diseñar cuidadosamente la nube de palabras: siembra, patria, mundo, pueblo, batalla, Palestina, Chávez, victoria, niños, vive. No importa el poema: el metamensaje es el premio.
3. Articular cierto romanticismo bélico con arengas potables para la militancia local. La poiesis no es nada si no conmueve a la peña de la semana.
4. Invocar abuelas, ancestros de la brujería regional, nombres de chicas palestinas y falsas palabras del Yahvé antisemita. El poema debe sonar bonito, sí, pero debe ser primero familia y partido.
5. Estirar y repetir la trova sin descanso. La poesis es su única soberanía y debe empujarla hasta sus consecuencias finales. No hay otra salida: el chavista mapamundi debe hallar la luz en su túnel carpiano.


Zakarías Zafra Fernández. Escritor y músico. Gestor cultural y editor de este panfleto. Este es su blog personal y lo consigues en twitter como @zakariaszafra.


 

[1] Por razones de simplificación y sonoridad se desecharon nombres también fecundos, tales como chavismo trasnacional emigrante o geochavismo global carismático.