CÓMO ERA EL MUNDO HASTA LOS AÑOS OCHENTA

Se cuenta una historia de dos niños que de pronto se quedaron sin iPad, iPhone o consolas durante un año, y no por castigo sino por decisión de sus padres.

Y cuenta la historia de dos norteamericanos que decidieron que en su casa no entrase ningún aparato posterior a 1986, como discurría toda la vida de las personas de mi generación y aún en parte, pues hoy me siento no muy amigo de las nuevas tecnologías y redes sociales, aunque hago alguna incursión modesta.

Sólo permitían radiocasetes, fax y enciclopedias, como yo que poseo la enciclopedia Espasa y otros numerosos diccionarios como la Enciclopedia Jurídica española y el Repertorio de Jurisprudencia y la Revista Jurídica La Ley, entre otras, y reconozco que era un trabajo ímprobo pero eficaz, correcto y objetivo y este matrimonio americano incluso suprimió el GPS y el DVD en su coche moderno del 2010, y ahora se entretienen con libros de colorear y pegatinas.

Y concluye que aparte de ser la vida más barata, se sienten como en familia, más unidos, y están enviando curriculums escritos a máquina y ¡por correo postal! ¡Qué admirable era la correspondencia postal! Hasta el punto de que se creó un genero literario de gran trascendencia en nuestra historia moderna y reciente, el “genero epistolar” con grandes literatos y pensadores y que viene incluso desde los tiempos remotos, babilónicos, egipcios y romanos, pero que prácticamente hoy ha desaparecido.

Ahora, desde hace unos años, con el avance de las redes sociales y del correo electrónico, las únicas cartas que se cuelan en nuestros buzones son aquellas que nos muestran los extractos de las cuentas del banco o algún que otro anuncio, aparte de las “negras” tributarias. Quedaron atrás los bellos tiempos en los que recibíamos cartas de amigos o familiares poniéndonos al día de su vida, incluso esas postales que desde ciertos puntos de España o del extranjero siempre nos enviaban los amigos. Y ello repercute en gran medida en la literatura.

Y como buen ejemplo de la literatura epistolar de todos los tiempos, que tuvo su mayor brillantez en los siglos XVIII, XIX y XX, entre otros muchos, los autores clásicos como el canario universal Benito Pérez Galdós, Camilo José Cela, Juan Valera, Fiodor M. Dostoyevski, el propio Beato Padre Anchieta y tantos más.

La Laguna de Santa Cruz de Tenerife, a 23 de septiembre de 2013