Desmitificando el concepto de Valor Agregado

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En términos económicos, el valor agregado es el valor económico que un determinado proceso productivo agrega al ya plasmado en las materias primas utilizadas en la producción.

De acuerdo a esta esta definición, no es bueno basar una economía solamente en la producción o explotación de materias primas, sino que hay que agregarle valor a dichas materias primas mediante la aplicación de algún procedimiento tecnológico que les incorpore mayor valor o, mejor aún, producir tecnologías que por sí mismas incorporan un alto valor agregado.

Esta concepción económica es aceptada hoy como correcta en prácticamente todo el mundo aunque, sin embargo, aparecen algunas evidencias que demuestran que esto no siempre es verdad.

Analicemos esto a través de dos casos aplicables a Chile.

Caso 1: Instalación de una fábrica de alambre de cobre en Chile.

Siempre se ha insistido que Chile debiera exportar el metal cobre bajo la forma de productos elaborados y no como lingotes. Una de dichas formas de elaboración sería la producción de alambre de cobre.

Para llevar a cabo un proyecto de este tipo, sería necesario instalar la fábrica de alambre de cobre en un lugar lo más próximo a las mineras de cobre, de manera de minimizar los costos de traslado de la principal materia prima (cobre refinado) seleccionando tecnologías productivas que incorporen el máximo de automatización en sus procesos de manera de ahorrar costos en mano de obra y disminuir los errores de producción.

Sin embargo, en todo proceso productivo es necesario introducir mano de obra y, en la industria minera Chilena, un operador de mina, con sólo cuarto medio, percibe un sueldo promedio de $1.5 millones (alrededor de US$ 2670 mensuales). Los sueldos de personal más calificado, a lo menos duplica o triplica esta cifra.

Como el alambre de cobre es un producto de más valor agregado que el cobre en lingotes, entonces es lógico esperar que los sueldos de los empleados de la fábrica de alambre de cobre obtengan sueldos aún mayores que los trabajadores de la industria minera, después de todo sería personal más calificado y especializado.

Conclusión del caso: Como es de suponer, los costos de estos sueldos encarecerán sensiblemente el producto final, convirtiendo a la fábrica de alambre de cobre en una empresa poco competitiva. Lo más probable es que haciendo la evaluación económica del proyecto, éste resulte no viable. Por algo, hasta la fecha, ningún inversionista ha invertido en un proyecto de esta naturaleza. De este modo, para Chile sigue siendo más negocio exportar cobre refinado.

Caso 2: ¿Porqué la empresa CMPC S.A. no es Nokia?

En un artículo publicado en Revista Capital (2006), Andrés Benítez, Rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, plantea la interrogante de porqué la Papelera (empresas CMPC) no ha seguido el ejemplo de Nokia , empresa Finlandesa fundada hace 130 años, que era hasta hace poco un clásico productor de celulosa y papel para posteriormente transformarse en el líder mundial de la producción de teléfonos celulares (año 2006).

Este salto tecnológico implicaría vender un producto que incorporaría mucho más valor agregado que un commodity como la Celulosa y Papel. Chile, al contrario de Finlandia, exporta más cobre y más celulosa que antes. Es decir, como que vamos para atrás en la tendencia de ir generando más valor en lo que hacemos.

En respuesta al artículo de Andrés Benítez, Eliodoro Matte, Presidente de CMPC, argumentó que en el área de recursos naturales, la producción de un árbol de alto rendimiento y calidad, a través de la biotecnología de su semilla; su desarrollo y prescripciones controladas en vivero; el análisis y tratamiento científico de los suelos; las técnicas de punta de establecimiento y manejo y la gestión ambiental a lo largo del ciclo, para certificar con los estándares más exigentes, no tiene menos tecnología que la producción de un chip de computador. Las mamás apreciaron los pañales Babysan (de CMPC) tanto o más que un celular Nokia, en términos de provisión de valor.

El resultado final es que la división móvil de Nokia declinó ante la dura competencia de otras marcas que ocuparon prácticamente todo el mercado, siendo Nokia finalmente adquirida por Microsoft. Esta adquisición implicó que Nokia tuviera que reducir su plantilla de personal en 24.000 puestos de trabajo y perder su estatus de empresa insignia de Finlandia.

Conclusión del caso: Al parecer, no fue muy buena idea que Nokia dejara de hacer lo que sabía hacer muy bien, fabricar celulosa y papel. La aventura de incursionar en el ámbito de la industria tecnológica, no tuvo un buen final.

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Conclusiones.

Hace dos décadas, cuando se hablaba de “valor agregado”, esto se refería a procesos de industrialización. Hoy el mismo concepto se identifica más con tecnologías blandas, informática y electrónica. Ni entonces ni ahora se veía el fuerte componente de valor agregado tecnológico que aportan muchas industrias basadas en recursos naturales.

Muchas empresas están en industrias maduras –como la forestal– no porque “se quedaron ahí”, sino porque les va bien y quieren ser los mejores en lo que hacen, y aplican inteligencia, conocimiento y gestión para ello: una decisión estratégica plenamente deliberada.

El valor agregado se manifiesta bajo diferentes formas y no tiene porqué estar necesariamente ligado a un elemento tecnológico. Puede manifestarse también en la optimización de: sistemas productivos, sistemas de distribución y comercialización, gestión de cadenas de suministros, formulación de productos, etc. También puede desarrollarse valor agregado en el diseño creativo de experiencias de consumo de diferentes bienes o servicios.

Por último, todos los bienes o servicios que incorporan una fuerte componente tecnológica terminan también “comoditizándose” a una velocidad cada vez mayor. Todo es un “commodity” al final del día.