Dimisión, abdicación y… que ¡Cunda el ejemplo!

Agrada comprobar que los españoles seguimos como siempre. Somos gente de extremos, viscerales. O todo, o nada. O no dimite nadie, o dimite (perdón, abdica) hasta el rey.
Los opinadores expertos afirman que se debe al fenómeno “Podemos” en las últimas elecciones europeas. Es que los expertos son muy suyos. Pero si fuere el caso, ¡mil gracias a Podemos!! En opinión de este navegante se debe a los más de 7 millones de votos que han perdido Psoe + PP.
En nuestra sociedad el carácter visceral de los españoles lo encontramos con mayor abundancia de la que creemos. El fútbol, la política, los localismos, etc. son buenas muestras de ello. Lo grave es que, ese carácter nos lleva al odio irracional al foráneo, al vecino, al pariente, etc.
Cogemos manía a uno, por lo que sea, incluida una nimiedad, y automáticamente nos dedicamos a destruirle con saña, aunque esa destrucción nos arrastre al abismo a nosotros mismos.
Las mayorías absolutas de nuestra democracia son buena muestra de ello. Vamos a castigar a Felipe González, a Aznar, a Rodríguez Zapatero… y así nos va. Admitimos programas electorales tendenciosa y opacamente explicados. Programas que sabemos imposibles de cumplir, y vamos, y votamos visceralmente. Tan visceralmente que le damos la mayoría absoluta a alguien que, a poco inteligente que se fuera, se sabía de antemano que nos iba a fornicar, porque no tenía (ni tiene) soluciones. A alguien que iba a seguir a pies juntillas las directrices de Europa, porque el problema no era español solamente, sino que el problema era y es, europeo. Lo mismo que la solución, también será europea o no será. Por favor que no se cuelguen medallas…
Ese carácter tan nuestro, nos lleva a poner en el pedestal a gente que no lo merece, para pasar a pisotearlo a renglón seguido. En nuestra historia reciente no hace falta más que nombrar a Camacho, Clemente, Raúl, etc. etc. ¡Eso sí! luego enterramos muy bien a nuestros difuntos y les colmamos de gloria, ¡ojito! una vez muertos.
Aquellos a los que nos gusta guardar cosas en el recuerdo, con el paso del tiempo comprobaremos que, cuando enterremos a Juan Carlos Iº, habrá sido el mejor rey de la historia de España, superando incluso a los reyes católicos. Y a Felipe VI que no le pase nada hasta que se muera, porque no será hasta entonces, que este pueblo de viscerales extremistas le reconozca nada positivo… ¡Somos así y es algo que nos agradece el resto de la humanidad!
Pero, pongámonos serios y vayamos a lo importante: la dimisión.
Algo está pasando realmente en este Estado. No solo en el Partido socialista. Los del Partido Popular son tan suyos que “antes muerta que sencilla”. Jamás reconocerán sus errores. Ejemplos varios: la Ley del suelo de 1996, o la Guerra de Iraq, o el 11 de Marzo, o la financiación ilegal del partido, o la trama gurtel, o…
Vayamos a lo positivo.
La dimisión de Griñán, de Rubalcaba y de Navarro, indica que, aunque tímidamente, algo se empieza a mover entre nuestros políticos por lo que debemos estar muy atentos y no quedarnos únicamente con la zanahoria que nos ponen delante.
Ante las anunciadas dimisiones, conclusiones previas de un navegante con muchas horas de mar y puerto:
1ª Nuestros políticos se mueven por los votos. La pérdida de votantes les pone en marcha de inmediato.
2ª La corrupción les importa un comino y además el propio pueblo les da la razón. Véase lo acaecido en la Comunidad Valenciana, o en Galicia, o…
3ª Ellos mismos se retratan. Ejemplo: El señor Pere Navarro dijo en su alocución de anuncio de dimisión que siempre ha estado a disposición del partido y del estado. Sí, sí, pero primero el partido y después el Estado… a los ciudadanos ni los nombró.
4ª Los políticos única y exclusivamente, solo se acuerdan de los ciudadanos para pedirles el voto…

Ahora le toca a su Majestad, o a la monarquía parlamentaria que tenemos.
1ª Si no peligrara la continuidad del bipartidismo, Don Juan Carlos Iº, Rey de España, seguiría en su puesto, por muy ridícula que fuera su continuidad al frente de la casa real.
2ª Fruto de las elecciones europeas se produce el atisbo del más que posible cuestionamiento del modelo de Estado (Monarquía Parlamentaria o República).
3ª Sin tener garantizada la estabilidad bipartidista o el estatu quo que se ha venido manteniendo durante el periodo democrático, se hace prioritario resolver el tema sucesorio antes que el bipartidismo se deteriore más y la gobernanza llegue a ser difícil. En este punto considero de la mayor trascendencia la dimisión de Pérez Rubalcaba como Secretario General del Partido Socialista.
A juicio de este navegante, esa dimisión es la que ha puesto en marcha las alertas de la casa real para, de forma rápida y sorprendente, plantear la abdicación de la corona. Es que además, la dimisión de Pérez Rubalcaba casi les deja sin tiempo de maniobra y de ahí las prisas.

Pues bien. Si para que en este Estado se produzca algún cambio son necesarias las dimisiones, pues eso, que cunda el ejemplo y a ver si con suerte, dimiten todos los políticos actuales porque, no sé a ustedes, pero a este navegante no le sirven para nada. Ninguno de ellos y me da igual las siglas que les amparen.
Menos pantomimas de Modelo de Estado como la vivida en el Parlamento el pasado miércoles 11 de junio, en la que como siempre, cada uno fue a la suya, llenándose la boca con la palabra pueblo, pero totalmente de espaldas a él.
El paro, el hambre, los desahucios, la enseñanza, la sanidad, la inseguridad institucional, las ilegalidades de las leyes que aprueban con la mayoría absoluta, etc. etc. fueron los grandes ausentes de ese día, aunque haya de reconocerse, que la Ley Orgánica de la Abdicación no deja de ser un mero trámite constitucional y por tanto, tampoco era el escenario más idóneo para poner encima de la mesa los asuntos verdaderamente importantes y pendientes que tiene este Estado.
Por eso y por todo lo demás, si tuvieran un poco de vergüenza, deberían dimitir todos.
¡Ójala cunda el ejemplo!