El lobo disfrazado de perro-flauta

00 Esta vez he decidido desviarme un poco del foco de atención que viene ocupándonos estos meses, para centrarme en un personaje público sumamente interesante, no cabe duda, y que ha cobrado una popularidad alarmante estas últimas semanas. Su nombre es Pablo Iglesias Turrión, líder del partido político Podemos, uno de los tantos partidos españoles que concurren a las elecciones al Parlamente Europeo.

Podemos es un partido político, como ya se ha dicho, fundado y dirigido por Iglesias, quien aborda un discurso dedicado especialmente a la extrema izquierda española. Es decir, emplea en sus postulados gran parte de, por no decir todas, las reivindicaciones del movimiento de “indignados”. Para resumir, tales consignas vendrían a ser el muy de moda stop desahucios, el anticlericalismo, etc., etc., la reforma de la ley electoral y, por supuesto, la crítica hacia la democracia española, la cual no es tildada de incompetente o corrupta… no… directamente de fascista, algo muy propio del discurso izquierdista.

Hablando de fascismo y fascistas, resulta muy curioso que el señor Iglesias se atreva a hacer esta clase de afirmaciones, especialmente cuando imagino que sabrá muy bien lo que significa la ideología fascista, ya que al fin y al cabo se supone que imparte clases nada más y nada menos que en la Universidad Complutense de Madrid, dando Ciencias Políticas. He aquí la clave para comprender a este personaje.

Como buen politólogo que es, no cabe duda, el Sr. Iglesias es capaz de analizar correctamente las tendencias de la masa, por lo que no le resulta difícil adaptar su discurso a “lo que piensa la gente”. Mejor dicho, le dice a gran parte de los españoles (no a todos, para nada) lo que esa parte quiere oír, nada más. Es por ello que no debe extrañarnos que haya tenido tanto éxito como tertuliano en LaSextaTv. Enumeremos algunos ejemplos:

1. Me llama mucho la atención esa costumbre maniqueísta que parecen tener muchos ciudadanos del siglo XXI a la hora de llamar fascista al adversario político. Aquí, la definición dada al fascismo, bastante simple y poco inteligente, es que “se trata de un régimen autoritario donde no hay democracia”. Luego emplean la falacia de que donde no hay igualdad social no hay democracia. El resultado es evidente: En España no hay igualdad social – En España no hay democracia. Esto se sustenta también en el hecho de que cuando los “indignados” salen a protestar y son contenidos por las fuerzas del estado, que a diferencia de Venezuela no emplea ni perdigones ni gas lacrimógeno, estas son tachadas de “represoras”. En España no hay democracia, pero si represión – En España hay fascismo. Peor aún, dado que lejos de ser un ejemplo revolucionario, la Transición Española fue un ejemplo de tránsito pacífico entre el franquismo y la democracia, también es empleada la falacia de que “el sistema político español es heredero del fascismo”…

Sr. Iglesias, retomemos sus lecciones de primero de carrera. El fascismo es un sistema de tipo autoritario sí, pero eminentemente personalista. Busca la exaltación del líder, cuyo poder es incuestionable. Además, busca siempre el consenso de la masa, a la cual moviliza constantemente, buscando que se sienta conectada con el líder carismático (populismo). ¿Acaso ha visto usted a Rajoy, a Zapatero, a Aznar, a González, o al propio Suárez llevar a cabo semejante forma de hacer política? ¿En serio es usted capaz de comparar la propaganda del PP con la del NSDAP? ¿Qué vienen a ser, en su opinión, los millones de españoles que votan al PP?… ¿Fascistas o alienados (tontos)?

Por otro lado, una cosa es la igualdad social y otra muy distinta la igualdad política. Cualquier persona, cualquiera, puede optar a un cargo público si tiene la capacidad de lograrlo. Todos tenemos las mismas posibilidades. Es usted la prueba de ello.

Por cierto, en España hay libertad de expresión, tanto así que tanto usted y yo podemos criticar al sistema como nos dé la gana y no va a venir nadie a meternos presos. Si en verdad estuviéramos en alguna especie de fascismo, sabe muy bien que eso no sería posible.

2. Hablando de personalismo, usted tiene un discurso marcadamente anti-fascista, al menos de cara al público. Es por ello, que en incontables entrevistas nos come la oreja, de forma bastante elocuente, con su discurso pseudo-anarquista, renegando de los líderes. Primero nos convence de que ha sido usted elegido en primarias como vocero de su partido, dada su supuesta popularidad como tertuliano. Luego, con el mismo argumento, convence a su partido, no sin la reticencia de muchos de sus miembros, de poner su cara en la papeleta electoral. Esto es algo que ningún partido, ninguno, en la historia de España, ha necesitado hacer para tener posibilidad de llegar a obtener un escaño en alguna cámara. Ni siquiera el UPyD de Rosa Díez, ni VOX… ¡ni la Falange!

Papeleta electoral de Podemos. Fíjese en el logo de la candidatura.

Papeleta electoral de Podemos. Fíjese en el logo de la candidatura.

Su decisión electoral, bastante cuestionable ya desde el punto de vista legal, solo es comparable a la propaganda chavista o norcoreana. En este sentido, está usted bastante cerca de los fascistas a los que tanto desprecia. Da usted un liderazgo carismático a una masa frustrada que no tiene el poder, y que espera ejercerlo a través de su figura, y con todo y eso seguirá creyendo que participa directamente en la política. ¡Es usted un genio! ¡Igual que en su tiempo lo fueron Adolf Hitler y Hugo Chávez!

3. Critica usted que los partidos políticos tradicionales reciben sus fondos de los tratos que sus miembros tienen con las grandes empresas privadas. Por otro lado, usted se financia en gran medida con los ingresos obtenidos gracias a su productora HispanTV, la cual tiene tratos con regímenes criminales de la talla de Venezuela o Irán. No es por llamarle hipócrita, que lo es, pero ¿quién tiene más paja en el ojo que quién?

0

Lo que está sucediendo en Latinoamérica va a ser referencia para Europa“.- Pablo Iglesias en una entrevista dada a VTV, la principal emisora pro-chavista de Venezuela.

4. Retomando mi anterior alusión a la continua movilización de la masa, me resulta interesante su crítica a los partidos políticos, alegando que Podemos no es un partido, sino una “organización política ciudadana”. La explicación que da para esta diferencia es que “la gente de calle debe organizarse en su localidad”, intentando conectar con el sentimiento anarquizante de que el futuro está en las comunas. Muy inteligente de su parte… Dado que es usted tan inteligente, me gustaría recordarle que los partidos de masas, desde su surgimiento a finales del siglo XIX hasta nuestros días, se organizan exactamente de mismo modo que su concepto de “organización política ciudadana”.

Me parece demasiado orwelliano de su parte pretender cambiarle el nombre a las cosas para cambiar su esencia. Podemos es un partido político, y eso no puede negarlo, cuando sea un tabú para su electorado.

5. En cuanto a algunas de las medidas sociales que usted propone, hace especial hincapié en la guerra contra los bancos. ¡Claro! Es que son los bancos los culpables de todos nuestros males ¿no?… igual que los judíos para Hitler y los burgueses para Stalin. La cuestión es tener un chivo expiatorio. Pero en fin, ya he hablado bastante de su talante fascista.

Propone usted la audaz medida de nacionalizar los bancos y demás sectores estratégicos. No voy a entrar a debate sobre las consecuencias que eso supondría para la economía española y lo poco que queda del Estado del bienestar, lo cual ya se han ocupado de señalar muchos diarios especializados, como El País. Simplemente le recuerdo que, a diferencia de los postulados revolucionarios comunistas y reformistas socialdemócratas de la época, fueron los fascistas los primeros en proponer la nacionalización de los sectores estratégicos. Se lo dejo en el aire para que reflexione.

Además, nos deja muy claro que no estudió usted ni economía ni historia, al proponer la imposibilidad para la salida de capitales. Esta medida solo puede tener una finalidad, la autarquía. Si el dinero no puede entrar y salir, la economía se paraliza, ya que tampoco entran ni salen mercancías. Ello aumentará el paro, la inflación y la escasez, como pasó en la España de Franco y como sucede en la Venezuela chavista. Usted que es tan “anti-fascista” debería saberlo más que nadie.

Es curioso, ya que para salir de la crisis nos propone acabar con el capitalismo, pero irónicamente de una forma en la que se perdería, ahora sí definitivamente, el Estado del bienestar. Destruiría usted un país entero, y sin necesidad de arrasarlo con una guerra civil. ¡Y la masa seguiría aplaudiendo al líder carismático!

En resumen, Podemos no es más que un partido político, organización ciudadana blablablá… como queramos llamarlo. Su finalidad, simple, servir de herramienta para que el señor Pablo Iglesias Turrión logre su objetivo de llegar a la cima. Es un proyecto personal, con una finalidad personal, que emplea el trabajo y la ilusión de aquellos y aquellas que están ya desesperados por un cambio. Tanto que se montan ya en cualquier tren.

Ayer hacían una pregunta a los alemanes. Hoy se nos hace esa pregunta a los venezolanos… De seguir así, esa pregunta se hará mañana a los españoles…

¿Cómo es que eligieron a ese hombre?

¿La respuesta? La dejo en el aire…

Alejandro José Díaz Sosa
@alejodiso