El Saber Histórico es un recuerdo al servicio de la esperanza. Pedro Laín Entralgo

Al leer esta frase, me imagino a mis nietos o, ¿porqué no?, a mis bisnietos, leyendo memorias de una abuela que se llamaba Olga Valentina y que gustaba de escribir vivencias propias, o, como todavía tenía memoria, dejar estampado en papel, historias que le contaba su padre Vicente, que le contaba su padre Cayetano…..

Y estos recuerdos, guardados en el arcón de la mente de nuestros abuelos, significan esperanza porque a través de ellos sabemos que la rueda de la vida gira siempre hacia el futuro por un camino lleno de sucesos diferentes según los tiempos y la época y que se va enriqueciendo con cosas nuevas e imposibles de creer en otro tiempo, pero que HOY son realidad,(22 de Mayo del 2014, importante las fechas) , pero que MAÑANA ya serán historia, porque a cada momento que pasa se inventan cosas nuevas, la tecnología que para un a veterana como yo, se ha dejado descubrir lentamente, dentro de una semana ya es historia; así que nos tenemos que poner en campaña de dejar escrito en papel, en la computadora, Cds, Pen Drive o lo que sea, nuestras historias y las de nuestros padres y abuelos y algún bisabuelo, que serán riquezas acumuladas, huellas en una arena donde nunca pasa el viento que las barra, ni agua que las borre, serán increíbles, apenas posteriores a la historia de Macondo, Novel escrito por Gabriel García Márquez, en sus “Cien años de soledad”.

¿Qué significa esto?, que el hombre se ha ido superando, ha ido creciendo, descubriendo, imaginando, creando y aunque algunos no lo crean, llegando a la Luna; ¿qué más da si algunos piensan si fueron o no?.

Yo viví en el año 1969 la alegría de la gente al ver en sus tvs cómo caminaban en cámara lenta sobre la luna, cómo quedaba la pisada del astronauta en el polvo lunar, los nervios esperando que se abriera el paracaídas del módulo al volver y que cayera en el océano y que llegaran vivos y que contaran lo que habían visto desde allá: “-Una gigante luna azul con Algodones blancos, nuestro hermoso planeta Tierra-.

Esa historia, que algunos han tratado de distorsionar, ya se las he contado a mis nietos, porque yo la viví como verdadera siendo una adolescente de 17 años.

Pongámonos en campaña entonces, a buscar en nuestras memorias, a contar lo que sabemos de nuestras familia o de otras, de los personajes que han hecho y hacen al folclore popular por sus características, cualquiera sean, pero que han dejado un recuerdo en el fondo rescatable de nuestras mentes, por su comicidad, su altruismo, su bondad u otra.

Esa será la historia que leerán y verán los que vivan luego de nosotros, nuestros nietos, bisnieto, visitantes ,o nuevos habitantes de la Villa y pensarán:

“Entonces, hay cosas nuevas que vendrán, cosas nuevas que se descubrirán aún y  estarán preparados para eso y lo podrán disfrutar.

Que así sea. Olga Alves González