EL TRIBUNAL SUPREMO Y LA DOCTRINA PAROT

Tal y como se veía venir, ayer miércoles 13 de noviembre, el Tribunal Supremo “enterró” la doctrina Parot, en su práctica totalidad, y dio vía libre a la Audiencia Nacional y a las Audiencias Provinciales para que apliquen la malhadada e injusta Sentencia, aunque puede tener visos de legalidad del Tribunal de Estrasburgo que para mayor inri se denomina “Tribunal de Derechos Humanos”, pero caso por caso, según información del prestigioso periódico nacional ABC. Y todo ello por una votación mayoritaria de doce votos a cuatro.

Ahora se explica claramente que la Audiencia Nacional no esperara ni un solo día a dictaminar per se, sin esperar a la resolución del Tribunal Supremo.

La doctrina Parot fue una verdadera obra de arte que interpretó el propio Tribunal Supremo en 2006 de redenciones previstas en el antiguo Código Penal del franquismo de 1973 (que no puede interpretarse sino en su conjunto y que además no era previsible su aplicabilidad a este tipo de delitos multitudinarios o de criminales en serie obviando que también existía la pena de muerte y tal como dispone el título preliminar del Código Civil en su artículo 3 “las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquella. La equidad habrá de ponderarse en la aplicación de las normas, si bien las resoluciones de los Tribunales sólo podrán descansar de manera exclusiva en ella cuando la ley expresamente lo permita”, que viene a ser una disposición general aplicable con carácter cuasi constitucional a todo el ordenamiento jurídico.

Había que acatar y ejecutar la Sentencia de Estrasburgo como Estado de Derecho que es España, pero caso por caso “oyendo a las partes y siendo susceptible de recurso de casación ante la propia Sala”.

Pero es que además como discutía yo con un compañero de gran experiencia pero de izquierda, Rolando Rodríguez, que afirmaba que cumplida la pena, incluso con la doctrina Parot, tan reducida en que le salía gratis al delincuente múltiple el segundo o tercer asesinato o violación de menores con homicidio o desaparición de los mismos sin dar cuenta, etc., como es el caso paradigmático de la primera etarra Inés del Río, que condenada a 3.828 años de cárcel por sus 24 asesinatos, entre otros muchos comunes, sólo ha pagado menos de un año por cada muerto.

Esto lo rechaza el sentido común y el Derecho natural en que por cierto era especialista y se formó con el maestro Dr. González Vicén, abundando en la tesis, a mi juicio errónea, del Fiscal de la Audiencia Nacional, afirmando que dicha condenada por tan graves delitos ya no era delincuente ni etarra, replicándole yo que no era una amnistía que borra los antecedentes penales y los propios hechos delictivos (al contrario del indulto) sino que sí esta individua con forma humana al igual que los demás, y ya van nueve liberados, caso por caso, si cometieren un nuevo delito aparecerían en los antecedentes penales y sería reincidente grave.

La Laguna de Santa Cruz de Tenerife, a 14 de noviembre de 2013