Excelente, pero frágil

Presentación1

El gobierno del Presidente Daniel Ortega se ha distinguido frente al Fondo Monetario Internacional (FMI), en mejor forma que los gobiernos liberales que le antecedieron, por mantener una estabilidad macroeconómica sin la ayuda financiera multilateral en divisas líquidas de libre disponibilidad, o sea, para apoyo a las reservas internacionales o al presupuesto nacional.

En Nicaragua existe un mercado financiero muy poco desarrollado y competitivo y un mercado de capital bastante incipiente. Por estos motivos, las dos condicionalidades de estabilización macroeconómica aceptadas por Nicaragua, de que el saldo de las reservas internacionales brutas en el Banco Central de Nicaragua (BCN) sean iguales, al menos, a 2.2 veces el saldo de la base monetaria y a 3 meses de importaciones de bienes CIF, son superadas fácilmente con la voluntariosa colaboración de los grupos bancarios de mantener en el BCN un sobre encaje excesivo sobre los depósitos en moneda extranjera y con el crédito petrolero facilitado por Venezuela de US$550 millones promedio anual en el período 2010-2013.

El jefe de la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), Przemek Gajdeczka, señaló que Nicaragua en 2013 mantuvo la estabilidad macroeconómica -con una tasa de devaluación nominal de 5% y una tasa de inflación de 5.7%-, el déficit del sector público fue cercano al 1% -un presupuesto casi equilibrado, como decía el colega Ovidio Reyes desde su despacho en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP)-, el crédito interno al sector privado aumentó notablemente y las instituciones financieras muestran una solidez, y el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, reconoció, es elevado –fue igual a 11.4% del PIB-.

Se podría afirmar que nuestro país ya se apoderó del estadio del crecimiento económico de 4%-5%, y es sólido porque está basado en los volúmenes de inversión privada y de exportaciones de bienes y servicios. La estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria se ha logrado principalmente con el apoyo a las reservas internacionales resultante del crédito venezolano del 50% de la factura petrolera, que se registra como una deuda privada externa y es equivalente a 5% del PIB, por lo cual el presupuesto nacional aparenta un perfil equilibrado sin la presión de transferir anualmente US$33 millones a las universidades. El crédito al sector privado, que ha crecido entre 19% y 30% anual en los últimos tres años, continúa, como siempre, concentrado entre las familias –en otras palabras, financia más al consumo que a la producción- y aún no alcanza el nivel de 30.5% del PIB registrado en 2007, antes que se iniciara la última recesión económica mundial y cayera la  banca de inversiones de Wall Street por la conducta inapropiada de los banqueros. Sin embargo, el FMI no ha dado una adecuada importancia al grave problema estructural del déficit comercial externo, una de las razones de su existencia y una de los más importantes ajustes que ha estado abandonado desde el primer Programa ESAF 1994-1997. Es por todo esto que reitero que la macroeconomía está muy bien, casi excelente, pero es frágil.

Al observar las proyecciones económicas de Nicaragua para 2014 presentadas por el jefe de la misión técnica del FMI, considero que son modestas y algo cuestionables. Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), la firma que este servidor dirige, estima que el crecimiento económico de Nicaragua estará más cercano al 5% que al 4%, tomando en cuenta los efectos de El Niño, y seguirá fundamentado en la inversión privada y las exportaciones. La inflación anual de 7% que prevé el FMI para este año, se basó en la suma de la tasa de devaluación de 5% y la tasa de inflación tradicional de 2% para las economía avanzadas, pero se obvió que en abril recién pasado el FMI actualizó la proyección de esa tasa de inflación en 1.6% para las economías avanzadas y en 1.5% para Estados Unidos, el principal socio comercial del país. Es bastante probable que el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de Nicaragua sea igual o menor en vez de que sea mayor que el de 2013 como asegurara el colega Gajdeczka, porque el crecimiento del volumen de las exportaciones impulsará en mejor forma el crecimiento económico de nuestro país en 2014 con respecto a 2013, tomando en cuenta que la economía estadounidense crecerá 9 décimas porcentuales más de lo que creció en 2013 hasta 2.8%. Estoy totalmente de acuerdo con la previsión fondomonetarista de la estabilidad macroeconómica de Nicaragua en el transcurso de este año, pero siempre con la cooperación de los grupos bancarios radicados en Nicaragua, que depositan importantes sobre encajes en moneda extranjera en el BCN al final de cada mes  o de cada trimestre y los retiran 3 o 4 días después, y con el mantenimiento del préstamo muy concesional de Venezuela.

En relación con las reformas estructurales, el jefe de la misión técnica del FMI señaló apropiadamente que se debe emprender una reforma del gasto público. Creo que existe la necesidad urgente de elevar la participación de la inversión pública en el gasto total presupuestario, a lo cual agregó la reducción de la evasión en el pago de impuestos, un fuerte problema que describió el gobierno al presentar la propuesta de la Ley de Concertación Tributaria hace casi dos años, pero parece que no se ha hecho nada al respecto.

El FMI también recordó en buena forma continuar transformando la matriz de generación de electricidad, modernizando el sistema financiero y desarrollando el mercado doméstico de bonos, cuestiones que ya se han abordado en años pasados, y reconoció la bondad del rescate de índole administrativo, mas no estructural, del fondo de pensiones de seguridad social implementado a partir del 1 de enero de este año.

Sin embargo, la misión técnica no mencionó las reformas necesarias para reducir la informalidad del mercado laboral y el subempleo, y para elevar la productividad de la economía, tres graves problemas estructurales que padece la economía nicaragüense. Aunque el FMI fue nombrado en 1996 como coordinador mundial de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC) por disposición del Grupo de los 7, todavía no muestra el interés necesario para resolver los problemas de la pobreza y de la distribución del ingreso en nuestro país.

Por supuesto,  el colega Gajdeczka no se pronunció sobre el intento fallido del presidente del BCN, Ovidio Reyes, de buscar la asesoría fondomonetarista de cómo “desdolarizar” la economía de Nicaragua, yo diría sobre cómo “recordobizar” la economía porque una tarea permanente del BCN es alcanzar el objetivo de que el córdoba goce de confianza entre los agentes económicos. Es irónico que la tasa de inflación de precios al consumidor de Nicaragua se mida en córdobas, mientras que el 66% de la liquidez global corresponde a la moneda extranjera y el córdoba “con mantenimiento de valor” participa con el 12%. En otras palabras, el córdoba, sin ningún apellido, el dinero que se lleva en el bolsillo y se mantiene en una cuenta de depósitos a la vista en cualquier entidad bancaria, domina sólo el 22% del mercado, mientras que el BCN acumula pérdidas equivalentes a US$773 millones en el período 1993-2013 por mantener la estabilidad del córdoba. Esto ya no es irónico, sino que raya en la irracionalidad económica. Con más razón al pagar con nuestros impuestos esas pérdidas de la autoridad monetaria, porque de acuerdo con la ley tenemos la obligación de capitalizar al BCN.