EXPORTACIÓN

Exportación tiene su origen en el vocablo latino exportatio y menciona a la acción y efecto de exportar (cuando un país vende mercancías a otro). La exportación también es el conjunto de las mercancías o géneros que se exportan. Por ejemplo: “La exportación china ha aumentado un 152% en la última década”“El pequeño país caribeño necesita incrementar su exportación para equilibrar la balanza comercial”“Mi tío trabaja en una empresa dedicada a la exportación de alimentos al mercado europeo”.

Puede decirse, por lo tanto, que una exportación es un bien o servicio que es enviado a otra parte del mundo con fines comerciales. El envío puede concretarse por distintas vías de transporte, ya sea terrestre, marítimo o aéreo. Incluso puede tratarse de una exportación de servicios que no implique el envío de algo físico. Ese es el caso de quienes ofrecen su trabajo a través de Internet y lo envían en formato digital (documentos de texto, imágenes, etc.).

Las exportaciones siempre hacen referencia al tráfico legítimo de mercancías y servicios. Por eso, las condiciones están regidas por las legislaciones del país emisor (el exportador) y del país receptor (el importador). Es habitual que las naciones impongan determinados obstáculos a la importación para que no se perjudiquen los productores locales. Estas medidas, por supuesto, afectan a los países exportadores.

En el caso del comercio ilegal (como el narcotráfico o el tráfico de armas), no puede considerarse dentro del conjunto de la exportación, ya que se desarrolla fuera de cualquier marco legislativo y no está sujeto a reglas.

Si bien un gran volumen de exportaciones suele ser positivo para un país, dado que que inclina la balanza comercial a su favor, el exceso puede generarle repercusiones negativas; por ejemplo, puede elevar sus gastos a límites excesivos, agotar sus recursos y causarle problemas de tipo logístico y legal.