Hoy me levanté con el ánimo cruzado.

Viendo el comportamiento de muchos de los que elegimos y pagamos para marcar el rumbo del país;

Viendo los comportamientos y actitudes que vienen acumulando en lo que parece una espiral ascendente de descaro e inmunidad;

Viendo como llegamos al momento en que todo (o casi) vale para seguir manteniéndose en esa espiral, mientras todo (o casi) se le niega a los que no están subidos en la misma.

Así, se puede, impunenmente:

-          Evadir cuentas millonarias con consentimiento y beneplácito.

-          Ahogar empresas hasta su liquidación para recomprarlas por 1€ y disponer de sus trabajadores como mano de obra superbarata.

-          Echar mano del dinero público para fastos, campañas e intereses propios y próximos de cualquier índole.

-          Usar el dinero público para rescatar empresas amigas o simplemente mejorar la cuenta de banqueros agradecidos.

-          Legislar a medida, teniendo como primer objetivo la autoperpetuación y el provecho propio.

-          Acumular cargos, prebendas, salarios, compensaciones, complementos, … sin fin, a espaldas de los que no tienen ni trabajo ni el mínimo ingreso.

-          Abusar de la autoridad judicial y la disposición de las fuerzas del orden para arrancar las propiedades a los ciudadanos más indefensos y entregarlas a los mismos bancos insaciables.

-          Subvertir el sentido de las quejas justificadas y convertirlas en atentados contra la patria, confundiendo el significado de nación (conjunto de todos los habitantes) e identificándolo con el grupúsculo de dirigentes ad hoc.

-          …

La lista de despropósitos está siendo tan larga que cada cuál podrá añadir unos cuantos sin que se repitan.

Esto ha conseguido, independientemente (o con ayuda de) la crisis europea, fracturar la sociedad español como hace mucho tiempo que no se veía. En este caso la fractura no es ideológica ni clasista, es meramente económica: o tienes (un montón) de dinero o no lo tienes. Así, una vez más, se ha conseguido minimizar la clase media, incrementando las diferencias entre una clase pobre y absolutamente dependiente y una clase rica y absolutamente insaciable.

Las familias que hasta hace poco constituían la boyante clase media, se encuentran ahora, sin saber bien cómo ni por qué, en situación paupérrima: sin hogar, sin comida, sin ingresos, … o dependiendo de la asistencia de los abuelos, desbordados y estirando su pensión y sus ahorrros, cuando el banco no les ha ejecutado el aval y los ha dejado en la misma situación.

Pero, a diferencia de otros momentos históricos, estas personas tienen un bagaje que nos les pueden arrebatar: cultura. Tienen, por lo tanto, opinión y capacidad de crítica. Y los medios para informarse, comunicarse y expresarse.

Esta situación, novedosa en perspectiva histórica, conlleva que las acciones también sean distintas e inesperadas y, consecuentemente, las reacciones mucho más improvisadas.

Así cuando una madre no tiene qué poner en la mesa para sus hijos, va a su cuenta en cualquier red social y a los responsables de tal situación los tilda de CABRONES, LADRONES, ESTAFADORES y otros calificativos peores … lo que realmente asusta a los aludidos es que encuentra el eco de otros miles en la misma situación y con la misma opinión.

La reacción que tradicionalmente se imponía ante estas situaciones: MATAR AL MENSAJERO, resulta difícilmente aplicable ahora. Pero sí que se puede intentar: por un lado demonizar a las redes sociales (último reducto de la opinión sin censura, luego del secuestro de los medios de comunicación tradicionales) y por otra darle otra vuelta de tuerca a la legislación en un afán represivo de “no molestéis a los ricos y dejadnos disfrutar con tranquilidad”.

Pero, qué más quieres legislar?, qué más quieres reprimir?

Qué les vas, a poner una multa?, como a los sin techo?: 700€ por ser mendigo y no tener nada en la vida.

Qué les vas, a meter a todos en la cárcel?, por decir que tienen una mierda de vida mientras otros se enriquecen?. Adelante, al menos dormirán a cubierto y tendrán comida todos los días.

Qué les vas, a encausar sólo al cabeza de familia?, para que sirva de escarmiento?. Llegas tarde. Ese ya se ha suicidado.

 

HOY ME LEVANTÉ CON EL ÁNIMO CRUZADO.

 

animo