Intrigas

descargaPor Ricardo Madrigal
CRONICA
Una crónica de un fracaso anunciado, es la llamada Ruta Troncal, la cual maliciosamente, las diversas administraciones municipales (sobre todo la anterior y la actual) nos la han vendido como la “panacea” y modernización del transporte público de pasajeros en el municipio tijuanense, cuestión que está por verse, por no decir que es una inexactitud… o de plano una falta a la verdad.

Una de las máximas más reconocidas entre urbanistas a nivel mundial, al tenor dice: “una obra se vuelve infuncional cuando los plazos de su planeación y construcción se ajustan a tiempos políticos y no a la solución de problemas técnicos”. Y cuánta razón tienen. Eso en este país, en este estado, en los municipios, y concretamente en el ayuntamiento tijuanense, es la dolorosa realidad, o como dicen los chavos: “una verdad de a kilo”.

La sentencia anterior, sirve para explicar a qué se debe el prematuro y rotundo fracaso de la citada ruta troncal. La cual no ha empezado a operar, pero cuantos conflictos de tráfico ha causado, ya no se diga los políticos, por la gran cantidad de intereses involucrados. Solo ha servido para fines publicitarios, factor de promoción, empobrecimiento del erario público… y claro, el enriquecimiento de unos pocos.

El proyecto ejecutivo de la multicitada Ruta Troncal, nunca se hizo… por lo menos público, tampoco se conocieron los criterios por los cuáles se eligió el trazado actual, menos como eligieron las empresas a participar. Eso sí, el ex alcalde Carlos Walterio Bustamante Anchondo, se apresuró a autorizar el bisnes… digo el negocio. Para regocijo de sus compinches y asociados. Ni soñar con hacerla funcionar… menos funcional, dicha ruta o sistema de transporte.

La realidad es que ni siquiera tienen la certeza de cuántos usuarios van a utilizarla. Menos cuantas rutas de camionetas, taxis, calafias y autobuses convencionales serán desplazadas por el nuevo medio de traslado de pasajeros. Y cuantas de ellas, de plano dejaran de funcionar. Lo cual demuestra que técnicamente no están resueltos los problemas del “nuevo” sistema de transporte.

Lo cual es lo que menos importaba a las anteriores autoridades municipales, se echó a andar para beneficio político… y económico de Carlos Walterio Bustamante y achichincles que lo acompañaban. Lo que menos les importaba es que el sistema acabara fracasando, y que el costo económico de esa negligencia, traducido en deudas por muchas decenas, por no decir centenas de millones de pesos, lo tengan que pagar los castigados contribuyentes de Tijuana, mismos que mientras se enriquecen unos cuantos funcionarios, son acosados lo mismo por la Secretaría de Hacienda federal o la Secretaría de Finanzas por parte de la administración kikista.

Si se tuviera un poco de pudor político, tanto el grupo del doctor Jorge Astiazaran Orci, como el del sínico procurador Arturo Ledesma, así como el propio congreso local, tendría que proceder de inmediato, como mínimo contra el ex alcalde, el ex secretario de finanzas municipal, el encargado de la multicitada Ruta Troncal, y los que se acumulen, más los que resulten.

Lo menos que se puede decir, es que el proyecto (como mínimo, en alguna etapa) estuvo bajo su responsabilidad, y lo pusieron a funcionar (por decirlo de alguna forma) cuando técnicamente no estaba listo, y por supuesto… a precios alzados.

Lo que urgía a fines del año pasado, era echar a caminar el proyecto, para justificar “las carretadas” de recursos supuestamente “invertidas”, aunado a la prisa por dejar etiquetados los contratos con las empresas de “confianza”… y por supuesto, “encarrilados” algunos de los transportistas de confianza. Los problemas de operación técnica y viabilidad, les importaron un comino.

Una exhaustiva planeación, prolongadas pruebas piloto, campañas de información para “vender” las bondades del proyecto, y por supuesto motivar el uso del nuevo sistema entre los posibles usuarios, entre otras situaciones, para qué. Lo que les interesaba a esos funcionarios eran los negocios… públicos. Ni a quien se le ocurra aplicar una auditoría.

Todo en el trienio de Bustamiente… digo Bustamante se hacía en base a los caprichos, los proyectos políticos… y sobre todo los bisnes. Para que preocuparse por lo que es correcto y necesario para que se impulse un sistema como el de transporte público. Los resultados están a la vista, constantes fueron sus fracasos en materia de obra y servicios públicos… entre otros.

El virus de ignorar la opinión de los ciudadanos o los afectados de las políticas públicas se expande. Ahí está el caso del Ayuntamiento de Astiazaran Orci, al cual el sentido común que tanto cacareo tener, no se le ve por ningún lado. Por lo que extiende el manto protector de su administración, hacia la anterior.

La cuestión es no importunar a Carlos Walterio y sus “bandidos”, ni con el pétalo de una investigación. Si esto hubiera ocurrido ya en otras épocas, la ruta o sistema de transporte, hubiera fallecido de muerte natural, y los responsables del latrocinio estarían inhabilitados, y en la cárcel.

En el fondo, el conflicto sigue siendo la escasa capacidad de los gerentes de Astiazaran para escuchar a la población destinataria de sus políticas públicas. Aunque la realidad, es que pareciera que les vale sorbete la opinión de la población. Como dice su secretario general de gobierno, Bernardo Pandilla: “el poder se ejerce”, por lo tanto, la población que se “joda”.

Siguiendo con este tema del transporte público, a la actual legislatura local (igual que las anteriores) no tienen el menor interés de entrarle al asunto, menos de beneficiar a la población, sobre todo la más necesitada, quien ocupa mayormente este medio de transporte.

Los diputados locales, no conformes con no entrarle al combate de la corrupción de administraciones pasadas, menos de las actuales, no contemplan (probablemente porque no le ven beneficios personales) entrarle a una ley de transporte. No ven la necesidad de consolidar un sistema de transporte público eficiente y seguro que fomente la competitividad y contribuya al mejoramiento de las condiciones de bienestar social de los bajacalifornianos.

Para que entrarle a analizar y la modalidad de sistema de transporte masivo, así como el servicio de transporte público en lo general. Más ahora que en algún momento operara de manera exclusiva en una vialidad con carriles reservados para el transporte público. Uno de los tantos temas a los que les tienen “pavor, es la renovación de las unidades, que en la actualidad son una bola de antiguallas y yonkes.

Independientemente de que debe regularizarse y legislarse la colocación de publicidad o propaganda impresa sólo en la parte trasera de la unidad, prohibiendo su colocación en las partes laterales o de enfrente, lo cual evitará la contaminación visual reduciendo el número de accidentes de tránsito, sino también en el interior, lo cual en general mejorará la imagen y la prestación del servicio de transporte público.

Ya no se diga, la profesionalización de los conductores de los vehículos de transporte público, lo cual permitirá ofrecer a los usuarios y población en general un servicio más seguro y eficiente, en razón de que los operadores de los vehículos estarán más capacitados y conducirán los vehículos con conocimientos eficientes en materia de tránsito y circulación vial.

Para que mencionar, la mejorara de las condiciones de accesibilidad al transporte público para las personas con discapacidad y las tarifas preferenciales para que sean obligatorias a favor de las personas con discapacidad o de la tercera edad. Entre otras muchas cuestiones. Y tiene usted razón, se vale soñar.

Regresando a la realidad, los usuarios reprueban en los cinco municipios del estado al transporte público… y por lo tanto a las autoridades, empezando por los alcaldes. De extremadamente malo, no lo bajan. Y eso por utilizar una palabra que se pueda publicar. De otra forma saldría así: &&###&&###*

De las condiciones físicas de camiones y calafias, mejor ni comentar. Están para su venta… por kilo. Del servicio de una gran parte de los choferes, eso del servicio es un decir, el maltrato a usuarios y a quien se atraviese en su camino, es lo cotidiano, ante la complacencia (de algún modo hay que llamarlo) de las autoridades, que no responsables, sino irresponsables.

La falta de cobertura en cuanto al número de unidades, y de rutas, sobre todo en algunas colonias de la periferia, es lo cotidiano. Mientras, por lo menos pareciera, que la autoridad no tiene interés en propiciar una mejor vialidad vehicular y disminuir los humos y polvos que envenenan el aire con los gases de los motores del transporte público. El transporte sigue dándose en camiones en virtual estado de chatarra, muchos con más de cuatro décadas de uso y los menos vetustos con 14 años de antigüedad.

Ninguno de esos vehículos opera con la seguridad con la que fueron diseñados y abundan los que, son verdaderos ataúdes rodantes.

Como distracción, el titular del ayuntamiento nos “engaña” con la promesa, de que ahora sí, a finales de julio, se terminarán las obras del puente de la Juan Ojeda Robles y el bulevar Simón Bolívar, y una vez que el Cabildo apruebe la renegociación de la deuda y lo pasen al Congreso del Estado para su aprobación, el Ayuntamiento podrá invertir los 400 millones de pesos, a fin de continuar con el proyecto de la Ruta Troncal. Cuentos, y más cuentos.

La realidad, es que lleva meses cerrada una de las principales vialidades de Zona Rio, y desde que tomo posesión la actual administración municipal, la obra está detenida. Y todo por fallas administrativas, de falta de cambios de registro de firmas de funcionarios. Y sobre todo por el valemadrismo de esta administración. Pero se llena la boca con eso de alcalde ciudadano. Lo que sea que eso signifique. A parte de cuento, y grilla barata.

Comentarios: intrigas.madrigal@outlook.es

INTRIGAS. Escrito por Ricardo Madrigal.