La corta edad entre aspiración y atrevimiento #Cuba, #Francia, #España, #Madrid, #Càdiz, #Barcelona, #Bélgica, #Bruselas, #Lusemburgo, #Argentina, #Bolivia, #Brasil, #Ecuador, #México, #Nicaragua, #Honduras, #Colombia, #Santo Domingo, # Honduras, #Uruguay,#Perú, #Guatemala, #Puerto Rico, #Venezuela, #Miami, #Japón, #EE.UU, #Canadá

Hace nueve años Elinier Mojena predica y dirige desde su ejemplo en el campo. Foto: / Foto del autor

VEGAS DE JIBACOA, Sierra Maestra.— Nueve años al frente de una cooperativa —dicho así, sin complementos— puede no ser mérito suficiente ni siquiera para uno de esos jóvenes valiosos que confían en sí mismos, se atreven y triunfan.

Sin embargo, que en tal periodo haya sido siempre cabeza pensante, líder movilizador y tan ejemplar al surco como cualquiera de sus 20 asociados, ya cambia la perspectiva y da un rango de singularidad a Elinier Mojena Viltres, quien todavía no llega a los 30 años, y desde los 19 preside con éxito la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) 17 de Mayo, de Vegas de Jibacoa, sitio intrincado de la Sierra Maestra, ubicado en la porción del municipio granmense de Bartolomé Masó.

Aunque en poca tierra y al frente de un grupo relativamente chico —como suele ser la parcelación y la estructura cooperativa en zonas tan empinadas, donde una sola hectárea se multiplica en su inclinación y altura—, el solo hecho de lograr para la cooperativa rentabilidad y salud económica en ascenso, dice bastante del muchacho que no ha sucumbido a la tentación de la ciudad lejana, aun cuando su inteligencia y capacidad demostradas ya le hubieran abierto muchas puertas allá.

“Es cuestión de responsabilidad, pero también de raíz. No es fácil convencerme con embullo, menos cuando tengo acá un tremendo deber ante varias personas. Además, nací aquí, tengo cerca a mi familia, y ese apego a la tierra es más fuerte si uno de verdad se siente útil”.

FERTILIDAD DEL SABER

No es un improvisado, ni siquiera un campesino curtido solo por la tradición local o la sabiduría heredada de la familia guajira. Es un muchacho de escuela, técnico medio de Agro­nomía, que prefirió empezar temprano a practicar con sus manos lo que aprendió el cerebro, y demostrar con su ejemplo que el conocimiento puede convertir la tierra en más comida, y abrirle al hombre el camino del progreso.

“Fue como si esperaran a que saliera del aula, del pupitre para el puesto de presidente, pero ya había pasado demasiado tiempo pegado a una silla para venir a cambiarla por otra en una oficina, y acepté convencido de que la agricultura se dirige en el surco.

“El hombre solo ama lo que conoce bien, por eso la mayor parte del día hay que estar en el café o el platanal, para cogerle el gusto y saber lo que hay que hacer. Mi meta es siempre buscar cada vez mayores rendimientos, porque la tierra no es tan poca si se le saca todo el jugo posible. Es un milagro lo que da un palmo bien atendido.

“Tenemos café, como corresponde a estas zonas, pero ahora mismo no es lo principal desde que el plátano fruta nos demostró cuántos ingresos podía darnos. Le dedicamos poco más de 20 hectáreas que están dando entre 80 y 90 quintales mensuales para una ganancia de diez mil pesos en ese periodo.

“Cada cultivo tiene su gente vinculada, que ganan por lo que aportan, y aunque el promedio de salario es de 500 pesos, los ingresos reales llegan hasta 2 000 pesos para los del plá­tano.

“De las 13,42 hectáreas de café tenemos siete renovadas y en crecimiento, por lo cual en el 2016 empezarán a rendir sus mejores frutos; sin embargo el salario de su personal, además de los ingresos generados en las áreas restantes con menos de diez años de producción, está respaldado en un crédito que financia las labores del mantenimiento. Hoy el nivel de actividad se certifica trimestralmente y pueden cobrar sobre los mil pesos”.

ALGO POR DECIR

Como joven al fin, tiene mucho por aprender y corregir; pero lo virtuoso es que lo sabe y lo desea, aunque por sus fértiles modos de pensar tiene también bastante que decir.

“La clave está en trabajar unidos, halar parejo, cada uno consciente de que la rentabilidad de la cooperativa significa beneficio para todos. Mejorar la calidad de vida primero tiene que ser una aspiración, para luego lograr hacer algo por eso cada día”.

Su juventud de 28 años, no le resulta insuficiente, porque va calzada por la inteligencia y la ejemplaridad.

“De los 20 trabajadores solo tres son menores que yo, y el hecho de que pueda dirigir a una mayoría superior en edad lo he conseguido a base de respeto y ejemplo. Sí, tengo autoridad sobre ellos y me la retribuyen con confianza.

“No tengo tierra particular, pero trabajo como si fuera mía la finca colectiva. Ya lo dije, la oficina por el campo, siempre que pueda”.

Padre de familia, Elinier Mojena no puede sujetar la emoción al hablar de sus tres niños, de las dos hembritas y un varón al que apuesta ya como su mano derecha.

“Apunta para veterinario ese bichito”, dice, y lo usa como pie de una reflexión fugaz y profunda, como quien se vira para los de su edad.

“No hay aspiración posible si no se trabaja, y la tierra es el recurso más valioso; pare lo que uno quiera sacarle. Está tan cerca de nuestras manos, que ignorarla es dejar pasar la oportunidad de ser mejores, y sobre todo, aspirar a vivir mucho mejor”.