LA ETERNA NOVIA

Columna “El Jueves”, publicada en el Viva Sevilla el 11 de junio de 2014

susanaSucede en muchos aspectos de la vida. Sobre todo en los más relevantes. Del segundo clasificado, pasado apenas tiempo, nadie habla nunca. Tiene tintes de perdedor, aunque se le considere “subganador” si me permiten el término. Tiene su momento de gloria pero es sólo eso, un momento. Y los momentos, como algunas estrellas, son fugaces.

Vivir de los recuerdos. ¿Habrá cosa más mala que vivir de lo que pudo haber sido y no fue? ¿Habrá peor medicina para el alma que recordar lo bueno cuando se te escapó entre los dedos y sabes que quizás nunca volverá?

Algo así ha debido pensar Eduardo Madina, que se queda con el camino más que despejado en la carrera electoral interna del PSOE. El diputado vasco habrá respirado mucho más tranquilo tras conocer el anuncio de Susana Díaz de renunciar a la secretaría general de los socialistas. Madina, dentro de su forma de ver las cosas, no ha escuchado o querido escuchar los cantos de sirena de la relevancia de ser el número 2 de Díaz. Un número 2 que sería hasta la cabeza visible del grupo parlamentario socialista, ya que ella no está en el Congreso de los Diputados. Habrá pensado que el 2 es el número del perdedor y que él no tenía nada que perder, contando que perdiera, mientras que la flamante presidenta de los (todos) andaluces se sometía a una operación de altísimo riesgo político.

Susana enganchó ayer martes el micrófono que le abría la Cadena SER para dejar perlas como esta: “He consultado a compañeros y compañeras y sobre todo a muchos ciudadanos pero hay varios elementos que me han llevado a tomar la decisión: Andalucía es muy importante para España; por otro lado, yo no puedo defraudar a la gente que ha confiado en el PSOE en Andalucía”.

Todo esto me lleva a pensar que Susana Díaz ha tenido la campaña publicitaria más barata de la historia. Personajes como Felipe González apostaron públicamente por su nombre, así como la cúpula de la mayor parte de las federaciones del PSOE, además de personalidades con capacidad de predicamento dentro del PSOE. Pero Susana se queda aquí abajo, aunque avisa que el tren puede volver a pasar. ¿Tendrá ya su próximo billete en el bolsillo? Hace bien, siempre que las urnas en Andalucía la ratifiquen. Ahí está el secreto: ser presidenta de los andaluces porque los andaluces quieran. Sólo con eso estaría mucho más facultada para aspirar a la secretaría general de su partido.

Mientras tanto que siga en este papel, al que una buena amiga y mejor analista le ponía nombre el pasado martes: “la eterna novia”.