La ética en la administración pública

    Desde el comienzo de la modernización de Venezuela, la administración pública desde el punto de vista ético ha sufrido una serie de violaciones que han atentado contra la nación, esto originado por la corrupción moral de altos cargos políticos, hecho que se fue acentuando a partir de los años 60. Si bien los avances tecnológicos e intelectuales han sido notables, el avance moral del venezolana no solamente se ha estacando, sino también involucionado. “… En los últimos años, la mora administrativa de Venezuela se ha deteriorado de forma alarmante, constituyendo esto motivo de honda preocupación para todos los buenos ciudadanos y motivo de satisfacción para quienes están interesados en el deterioro integral de Venezuela” (Pérez Jiménez, M. 1965), por supuesto, ese deterioro administrativo no es solamente de los altos jerarcas políticos sino también del “venezolano común”.

    La ética es aquella que nos hace actuar de manera indicada y educada ante cualquier situación, es aquella que separa el buen y eficaz desempeño de la mediocridad y decadencia en el ámbito laboral, siendo esta uno de los pilares fundamentales para el buen ejercicio del trabajo. Para Nietzsche, la moral actual es decadente y antihumana pues reprime algunos instintos naturales del “hombre animal”, yendo en contra de todo lo que antes se había hablado de la ética y la moral, por otra parte, se debe destacar que el humano se ha degradado a sí mismo y no por la moral misma, que en muchas ocasiones no es aplicada correctamente debido a que ciertos individuos cierran totalmente sus oídos y no hay nada más allá que su propia moral. La ejecución correcta de la moral debe estar fundamentada en tres principios básicos: Libertad individual, disciplina y orden, que otorgarán al ser humano las herramientas necesarias para su buen funcionamiento.

    El individuo venezolano funciona de mejor manera bajo una moral e ideal individualista, pues el colectivismo lo obliga a caerse si otros se caen, la libertad y autonomía individual es necesaria para el mejoramiento de la administración pública en todos sus niveles. Los demás países sudamericanos no son inmunes a la decadencia moral en la administración pública, sufren de los mismos males que Venezuela pero en menor magnitud. Es necesaria una reconstrucción total en lo político, económico, social y moral. El estado venezolano es el principal rector y educador de la administración pública, y si este falla, todo el sistema falla.

    Para concluir, el sistema decadente que actualmente se encuentra en ejercicio, lesiona a los que componen la nación venezolana, la corrupción moral ataca los principios más sagrados estipulados en la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por tal motivo, la urgencia de corregir los errores administrativos es grande.

    “¿Cómo componemos Venezuela? ¡Haciendo todo al revés de como se está haciendo en este momento!” (Renny Ottolina, S.F.).