La libertad y las elecciones

Los hechos:

Primero: La muerte de la una líder del partido que en estos momentos está al frente del Gobierno de España desata una serie de comentarios en las redes sociales.

Segundo: Como siempre, estos comentarios en las redes en su mayoría de condolencia excepto algunos vándalos que pretenden obtener su minuto de gloria a costa de traspasar líneas rojas. Hay tertulianos que lo hacen todos los días.

Tercero: El Gobierno decide perseguir a todos aquellos que cometan un delito en la red. Sorprende que no lo estuviesen haciendo. Un delito es delito en la calle y en twitter. Nadie va a defenderá un delincuente.

La opinión:

Leo atentamente la noticia de que el “el PP denuncia a Menéame ante la Junta Electoral”. Meneame es (definición vía Wikipedia) un sitio web basado en la participación comunitaria en el que los usuarios registrados envían historias que los demás usuarios del sitio pueden votar, promoviendo las más votadas a la página principal mediante la aplicación de un algoritmo que unifica varios parámetros en un único valor numérico que denomina internamente «karma». Es decir, Meneame únicamente aglutina noticias de otros medios o blogs. Meneame no dista mucho de Twitter o Facebook. Es una red social de noticias. Nadie que use esta web podrá negar que una gran cantidad de noticias son de un carácter ideológico bastante alejado del practicado por el PPSOE. No hay más que entrar y ver que predomina. Esto no es una crítica. Los usuarios, yo entre ellos, votamos lo que nos resulta más interesante.

La campaña para que nos olvidemos de las Elecciones Europeas por parte del Gobierno está siendo magnifica. El poco espacio que deja el futbol a la actualidad deportiva es copado por twitter. Algunos claman por la libertad de expresión. Otros por el trato dispar. Es curioso que surjan voces como las de Pilar Manjón o Ana Pastor diciendo que habiendo denunciado amenazas recibidas por la red del pajarito azul la respuesta de la Justicia siempre ha sido la misma: archivo de la denuncia.

Por otro lado, debo decir que estoy en contra del insulto fácil. Siempre me ha parecido que todo el que habla tiene el deber de identificarse antes para ser tomado en serio. El resto es ruido. Si tus argumentos no los puede soportar un DNI no merecen ser tenidos en cuenta. Y si son insultos y vejaciones lo que merece es lo mismo que si la profiriese en un bar o una esquina de una calle cualquiera.

Repito lo que dije el otro día: No quieren que votemos. No quieren escuchar nuestra opinión. Quieren ruido. Quieren circo. No hablan de machismo o de aborto, hablan de “todos son iguales”, de tirar el voto con las minorías…

La libertad no está en juego. Esa ya la perdimos. Lo que esta en juego es que se rían de nosotros.