Las mujeres, el fútbol y la política

(Texto escrito por invitación de La Pública)

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Cuando me invitaron a escribir estas líneas me plantearon reflexionar entorno a si las mujeres  a quienes les gusta el futbol son sexys, normales o raras.  Lo primero que dije es que  no soy la  indicada pues soy una mujer a quien no le gusta el fútbol; pero acepté la invitación porque si tengo algo que compartir al respecto.

Lo primero es  que toda  opción cerrada es una trampa.  Responder en cualquier sentido sería aceptar que las mujeres somos distintas a los hombres y legitimar los estereotipos y roles de género que se atribuyen en función de un “accidental” dimorfismo biológico.

Afortunadamente, como ustedes estoy segura, conozco hombres a quienes no les gusta el fútbol y mujeres apasionadas por este deporte. Algunas además muy buenas jugadoras y esto desde mi punto de vista no les hace más  o menos “sexys”  normales o rar@s de lo que cualquiera de nosotr@s es.

 

Lo segundo es que  ya que tengo “la pelota en mi cancha”  aprovecharé para “vender mi charque”  y es que no puedo dejar de compartir con uds. otras cosas que  me preocupan y que se ocultan “detrás” del fútbol como la cosificación de las mujeres o las millonarias (y por ende insensibles) inversiones  de los gobiernos en infraestructura y servicios para estos eventos frente a la contradicción que suponen los presupuestos miserables para educación, vivienda y salud de su población. Tampoco se pueden ignorar las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos en la implementación de planes de  seguridad, la explotación sexual comercial de mujeres y niñ@s,  y otros que se revelan tímidamente en algunos titulares  noticiosos frente al monstruoso aparato mediático que propagandiza el mundial y que a ningún hincha o no,  debería dejar de preocupar e indignar.

 

Finalmente confieso que aunque no me gusta el fútbol, me conmovieron dos  episodios que se tejieron alrededor del fútbol. El primero es ese partido que la URSS perdió 1 a 0 con Chile porque los rusos se negaron a jugar en un campo de concentración de la dictadura Pinochetista. La derrota más victoriosa y digna de la historia del fútbol.  La segunda es la historia de la ejecución de aquel equipo Ucraniano que se negó a perder frente a la Alemania nazi aún sabiendo que el precio  de esa victoria serían sus vidas. Esos episodios muestran que este deporte, como otras situaciones de la vida, puede sacar lo peor  y  lo mejor de los seres humanos.