Madrid respira música

Que Madrid respira música es algo que sé desde pequeña cuando mis padres me contaban historias de los ochenta y la movida; cuando pasaba tardes viendo pinchar vinilos a mi padre en El Mercurio; y cuando mi madre me llevaba en coche al colegio cantando ‘Let’s Dance’ de Bowie. Crecí en Malasaña y conozco bien ese halo especial que desprenden sus calles y que no puedo desvincular de la música.

Esa esencia es la que precisamente Mahou ha sabido rescatar en su última campaña. La de la tradición tan madrileña de ir al bar de siempre y tomar un tercio con los amigos. Y para ello ha recurrido a personajes como Leiva, Christina Rosenvinge, Loquillo o Alaska; a los que no nos cuesta imaginar tomando una cerveza en cualquier bar mítico de Madrid. Alaska y Loquillo formaron parte de esa movida que nos traslada al Rockola o a la Vía Láctea. En cierto modo estos locales tienen mucho que contar sobre la escena musical porque forman parte de ella.

Y a raíz de esto me planteo, ¿serán Costello o el Fotomatón recordados en un futuro como el centro neurálgico de otra movida?. No es la primera vez que me pregunto si ahora estamos viviendo algo que en un futuro tendrá un nombre y será catalogado como “movimiento”. Me gustaría pensar que en veinte años cuando hablemos de Mucho no podremos dejar de mencionar a The Right Ons, Miss Caffeina o Dinero. ¿No creéis?. O igual es cosa mía, que soy una romántica.

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