Más competencia y rigor científico a favor de la industria cubana #Cuba, #Francia, #España, #Madrid, #Càdiz,#Bélgica, #Bruselas, #Lusemburgo, #Argentina, #Bolivia, #Brasil, #Ecuador, #México, #Nicaragua, #Honduras, #Colombia, #Santo Domingo, #Venezuela, #Miami, #EE.UU, #Canadá

En los talleres del plantel prestan importancia cardinal al trabajo práctico, pues cada habilidad adquirida es evaluada. Foto del autor

CIENFUEGOS.— Tiene el sistema empresarial cubano significativo blasón en el Cen­tro Nacional para la Certificación In­dustrial (CNCI) Julio César Castro Palomino, del Mi­nisterio de Energía y Minas, cuyos servicios no solo cubren dicho perfil, sino que hoy día se expanden además hacia la amplia gama del entramado industrial del país.

Fundado en el año 2000 en lo que fueran instalaciones del antiguo Proyecto Centro Nu­clear Juraguá y luego un politécnico, el CNCI, como se le conoce a escala nacional, es la única entidad de su tipo en Cuba y surge por la necesidad de homologar a técnicos u obreros calificados según las normas/criterios internacionales y las matrices de competencia exigidas para la inserción del Sistema Industrial Cubano en los planos globales.

El ingeniero Hugo Longoria, su director general, señala a Granma que si bien en su etapa inicial estuvo dirigido principalmente a los trabajadores del Ministerio de la In­dustria Básica (en la actualidad de Energía y Minas), ahora su objeto social fue abierto para toda la infraestructura industrial endógena, en pos de dar respuesta a las necesidades de capacitación generales.

Nuestra misión —añade Longoria—, estriba en contribuir al aumento de la productividad, calidad y seguridad de la industria mediante la capacitación de su fuerza de trabajo, los servicios para implementar sistemas de gestión empresarial y la verificación de las operaciones seguras de equipos de alto riesgo industrial, entre otras líneas.

Los 60 docentes de este plantel —unidad con proyectos de colaboración permanentes con el Instituto Tecnológico del Norte de Alberta (NAIT), de Canadá; y la Federación Alemana de Soldadura y Procesos Aná­lo­gos— integran un colectivo de excelencia, reconocido tanto en Cuba como en el exterior por su competencia y el rigor teórico-práctico de los por ellos formados, la calidad de sus servicios técnicos y la satisfacción de las necesidades industriales.

Ese claustro posee experiencia en impartir cursos técnicos, cuenta con certificación y reconocimiento por instituciones internacionales y además está certificado en la enseñanza de adultos.

Jesús Suárez, director docente, afirma que en los ya casi 15 años de quehacer del plantel finalizaron 1 875 cursos y graduaron a 22 mil 981 técnicos en diversas categorías, entre las cuales se incluyen los más de 8 000 operadores de grupos electrógenos y centrales eléctricas diesel y fuel oil de la Revolución Energética en Cuba.

A los anteriores se agregan 513 operadores de estos mismos grupos, de Venezuela, Nicaragua y Haití, acota. Al momento de la visita de nuestro diario finalizaba un curso para 22 especialistas de este tipo provenientes de Angola.

Pero, por supuesto, la función del CNCI no se limita solo a lo anterior. Julio Sánchez, director de Servicios Técnicos, explica que entre las principales categorías de estudios promovidos aquí figuran cursos con certificación internacional en especialidades co­munes en todas las industrias como Me­cánica de Mantenimiento Industrial, Mecá­nica de Taller, Electricidad, Automática e Instrumentación, Soldadura, Pailería y Pro­cesos Industriales.

“En mi curso de certificación en Sol­da­dura en plancha he aprendido mucho, pese a mis 24 años de experiencia. Es maravilloso apreciar cuánta sabiduría acumulada se po­ne en función de adiestrarnos. Ahora es­toy avalado para practicar todo tipo de soldadura en cualquier parte del mundo. Me siento feliz”.

Quien así se manifiesta es Roberto Hi­dalgo, soldador de la Empresa de Man­tenimiento del Petróleo, de Matanzas, uno de los más recientes egresados del CNCI. En términos semejantes de encomio se expresó el joven habanero Alejandro Guillén, de 17 años, matriculado en el curso de Elec­tricidad.

Es que, amén de la pericia del claustro, en la instalación disponen de todo el potencial práctico para la adquisición y comprobación de habilidades, en tanto sus 15 laboratorios especializados para actividades prácticas, 13 aulas y seis talleres están equipados con las máquinas, herramientas y equipos idóneos para la praxis.