#Podemos

Varias reflexiones sobre este partido antisistema que acaba de obtener cinco escaños en el Parlamento Europeo: 1) la imposibilidad de llevar a cabo su programa de forma institucional. Un partido cuya lógica no es institucionalista y que contempla reformas tan profundas y con un significado tan ideológicamente marcado, no puede poner en marcha su programa de forma institucional a menos que se haga con todo el poder e inicie una revolución. Por lo tanto, en este caso le esperan cinco años de calentar cinco sillones. 2) Llamar la atención sobre el peligro que encierran aquellos partidos que parten con una presunta superioridad moral derivada de la causa que defienden y de la confianza que les han brindado los más oprimidos. Ocurre que cuando este tipo de partidos se hace con el poder, lo habitual es que inicie una campaña de desprestigio contra toda la parte de la población que no les apoye. Son los partidos del ‘o conmigo o contra mí’. Su causa es defendida por ellos y sus acólitos como la mejor, la más noble, la más adecuada. No contemplan que alguien no pueda estar de acuerdo con los valores que defienden porque son los supremos, aquellos con los que debería estar de acuerdo todo el mundo… Todo aquel que no les apoye es visto como sospechoso de antirrevolucionario, de reaccionario, de antipatriota, de servil, de vendido a causas oscuras o a imperios que no lo son. Con respecto a la población, que de por sí es desinformada, y a la que la democracia le otorga unas cualidades que no tiene y unos derechos políticos que en muchos casos no debería tener, por ejercerlos de forma tan irresponsable, cabe decir que a menos que no supere el continuum Derecha – Izquierda, no le va a entrar en la cabezota que haya programas de partidos de extrema derecha que coincidan en muchos aspectos con programas de partidos de extrema izquierda. La reacción de la mayoría es llevarse las manos a la cabeza: ¿cómo van a ser un partido de la ED y de la EI similar en muchos de sus planteamientos? ¡No, por dios! ¡Qué imposibilidad cosmológica! Pues sí, señores. Ambos tipos están hermanados en el populismo. Y al populismo nos lleva la democracia. No en vano las escuelas sofistas abrieron en Atenas cuando ésta adoptó el sistema democrático, igual que hoy abren un montón de Llaollaos. ¡Que los cierren todos! Nuestra obligación moral y política es vacunarnos contra ese virus que de cuando en cuando vuelve como la gripe.