Preocupación por los buitres locales

“Los fondos buitre necesitan que haya una desestabilización interna”, afirmó a Página/12 Ricardo Aronskind, investigador de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Para este economista, la clave del escenario que se abrió a partir de que el juez Griesa no repusiera el llamado stay para que puedan cobrar los bonistas que entraron en los canjes de 2005 y 2010 pasará por las presiones internas que “intentarán horadar las reservas y tensionar la cuestión cambiaria”. El investigador de la UNGS consideró que existe una fuerte puja política contra “una forma de actuar del sistema financiero internacional”. Por su parte, Nadín Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), afirmó que “la Argentina mostró capacidad y voluntad de pago”. Pero si el país es declarado en default, “habrá una caída de los bonos y eso hará subir la tasa de interés, lo que atentará aún más contra el crecimiento del país”.

El economista de la Gran Makro Agustín D’Attelis recalcó que “la Argentina no hará nada que gatille la cláusula RUFO”, y que a su vez, el Estado debería pensar en instrumentos de política económica, desde el Banco Central y la Secretaría de Comercio, para evitar posibles corridas cambiarias y una disparada de precios ante un escenario adverso.

“La maquinaria financiera internacional probablemente diga que la Argentina caerá en un default técnico. El título te lo van a poner. En términos internacionales, no le traerá problemas al país. El tema es que los actores de poder locales te muevan el blue, eso alteraría las expectativas con una desestabilización cambiaria”, reflexionó Aronskind ante la consulta de este diario. El economista agregó que detrás de esta puja está en juego el lugar que ocupa Estados Unidos como plaza financiera internacional.

Para Nadín Argañaraz, la Argentina podría seguir ofreciendo en la mesa de negociaciones un seguro por si se gatillara la cláusula RUFO. Como los fondos buitre sostienen en sus argumentaciones que no hay riesgo de que dicha cláusula sea habilitada con el pago mandatado por Griesa, el costo de este seguro sería ínfimo. “A nadie le conviene que la Argentina entre en default”, indicó el titular del Iaraf.

El diputado Carlos Heller (FpV-NE) sostuvo que “la embestida judicial y mediática buitre es algo más que el accionar de usureros y especuladores”. Según su interpretación, “se trata de una avanzada del establishment, que quiere hacer caer la exitosa reestructuración de la deuda argentina para que otra vez se tenga que recurrir al sobreendeudamiento”.

El economista de la Gran Makro Agustín D’Attelis indicó a este diario que lo único que queda hasta el 30 de julio, que es cuando los bonistas que entraron al canje deberían cobrar el dinero que la Argentina ya depositó en las distintas cuentas de los agentes fiduciarios, es que Griesa reestableza el stay a último momento o que habilite el cobro de los bonistas reestructurados. “La Argentina no hará nada que gatille juicios millonarios. Si se da este escenario (stay o una habilitación para pagar), habrá otros sesenta días par seguir negociando”, afirmó D’Attelis.

Al igual que Aronskind, el economista de la Gran Makro también considera que el principal conflicto que enfrentará el país será interno. “El Gobierno debería pensar en medidas que apunten a contener el mercado cambiario, para evitar la disparada del blue y que cualquier brecha se traslade a precios. El Banco Central deberá jugar fuerte, como en enero, pero no subiendo las tasas. Se podría obligar a los bancos a vender un porcentaje mayor de posiciones en dólares. Y después otra serie de normativas técnicas para regular los contratos de futuro. Y la Secretaría de Comercio debería hacer lo suyo, con acuerdos de precios por cadenas, para evitar cualquier traslado de precios”, explicó D’Attelis.

Incluso, las reservas del Banco Central podrían ser robustecidas a partir del acuerdo de swaps con China, instrumento que podría utilizarse para contrarrestar las presiones locales. “El bulling de los buitres contra la Argentina seguirá, incluso van a meter miedo con que no habrá inversiones genuinas en el país. El pensamiento neoliberal nos acostumbró a pensar que las inversiones de largo plazo y timba financiera eran lo mismo. Todo el mundo ve buenas perspectivas de largo plazo para el país. Esto no debería cambiar, a pesar de cualquier escenario adverso con los fondos buitre”, concluyó Aronskind.

 

Fuente: Pagina/12