PRODUCTORES Y GLOBALIZACION

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“Dedico este artículo al Gobernador de Chihuahua César Duarte, por haber solucionado a 7,500 productores de riego del sector social el añejo problema de adeudos con la CFE”

La globalización es un proceso irreversible, alentado por el grupo de los 8 países más poderosos del mundo. “Es como un ferrocarril que viaja a gran velocidad, al que hay que subirse en la primera oportunidad, so pena de quedarse aislado de los roles de la modernidad y del crecimiento económico”. Su esencia es el libre mercado; sus mecanismos instrumentales son los tratados de libre comercio, los mercados financieros y las alianzas entre países.

La disipación del bloque soviético a principios de los ochentas y la ulterior caída del muro de Berlín, significan un parteaguas en el orden geopolítico, pero más en lo económico, cuando las dos alemanias se reencuentran y consolidan en el sistema capitalista, a donde Rusia incursiona y avanza como potencia. Hace apenas tres décadas la milenaria China, aún luchaba por salir del sistema comunista de producción, el cual no pudo garantizarle salir de la miseria de las enormes áreas rurales y de sus entonces contadas urbes con grandes concentraciones humanas.

China se trepó al ferrocarril y adoptó un sistema de gobierno autoritario a nivel de “mandarinato”, cimentado en la filosofía “neoconfuciana”, rompiendo paradigmas obsoletos y adoptando otros de competitividad que la han colocado como el país de mayor crecimiento económico, en tendencia a convertirse en la primer economía del orbe. Si bien, todo esto con una explotación colectiva gerenacional de su mano de obra.

En este escrito, no se está afirmando que la globalización y el libre mercado sean procesos benéficos para todos, por el contrario, es claro que sus efectos nocivos trascienden e impactan mayormente en los países emergentes como México. Es evidente también que la falta de normatividad al libre mercado y a los mercados financieros, representan barreras para el crecimiento económico tanto en países ricos como pobres, y que las crisis profundizan más en estos últimos.

México se “trepó” a tiempo al tren, sólo que no lo hizo bien. Con el tratado de libre comercio se le dio cauce a la competitividad y se logró que el sector más moderno de la economía incrementara el nivel de exportaciones, si bien con los altibajos que imponen las crisis que nos transmiten, y los coletazos correspondientes. A cambio de todo ello se sacrificó al sector agropecuario y forestal, en donde debería ocuparse por lo menos un tercio de la población, que vive inciertamente hoy.

Es un costo muy elevado el que se ha tenido que sufragar desde hace 30 años, porque en la apuesta al libre comercio hemos sido “maletas”, pues hemos perdido posicionamientos en el contexto internacional por insuficiente competitividad, además de compartir los efectos de las crisis con nuestros socios comerciales. Tal vez lo más frustrante es el abandono del mercado interno y desarrollo regional en donde tenemos diversas potencialidades.

Es urgente que las autoridades federales encargadas de regular la globalización y el libre comercio en México, atiendan y refuercen al conjunto de productores nacionales que son víctimas de prácticas desleales y en algunos casos de dumping como es el caso de los manzaneros, frijoleros, maiceros, lecheros, etc., permitiendo la entrada indiscriminada de dichos productos provenientes del exterior.

En este escrito no hay queja del TLC, aún cuando el sector primario asumió los costos, ni siquiera los productores se están quejando de él, pero es inevitable poner de relieve como algunas dependencias del ejecutivo federal los dejan en plan de indefensión, a diferencia de los gobiernos de nuestros socios comerciales, o de los mismos chinos que están revirtiendo los beneficios de la globalización a sus habitantes rurales, que a diferencia de los mexicanos tiene mejores expectativas.