Ruth Toledano o cómo hablar de experimentación animal sin tener ni idea #castacientífica

Estos días ha sido muy polémico un artículo en El Diario en el que se criticaba el uso de la experimentación animal a raíz de una polémica con Pablo Echenique (Podemos), y en el que se acaba llamando “casta científica” a los científicos. Lamentablemente, el artículo de la “casta científica” está escrito desde la irracionalidad y demostrando una ignorancia extrema sobre la experimentación animal.

Este no es un artículo, criticando la nota de Ruth Toledano en El Diario con lo de la “casta científica”, porque de eso ya se han encargado otras personas como Pepe Cervera, Clara Grima, o Moncadista. Este artículo, pretende explicarle a filóloga Ruth Toledano, la realidad de la experimentación animal en España y cómo por desgracia, NO hay alternativa a la experimentación animal… Antes de escribir un artículo sobre x, no estaría mal leer un poco sobre cómo está la situación en la actualidad… pero esto es España.

Nota: Antes de seguir leyendo, le advierto de que yo también soy de la casta científica según la definición de Ruth Toledano, pero esto no va de casta científica o anticientífica, sino de la realidad de la experimentación animal en la actualidad, algo que Ruth Toledano omite y manipula.

Mouse embryo

Embrión de ratón – Imagen por microscopía de fluorescencia – Eduardo Zattara (University of Maryland, College Park) – Fotografía en Flickr de ZEISS Microscopy


Antecedentes

Hace unas semanas, Es Materia entrevistaba al número 5 de Podemos, el físico del CSIC Pablo Echenique, en la que soltaba varias perlas sobre transgénicos, experimentación animal aka “ratoncitos” y algunas cosas más que no le dejaron en muy buen lugar, en un persona en teoría con cierta formación académica y que por lo que parece, es bastante bueno en su campo.

Esta entrevista, generó una serie de respuestas bastante contundentes (ver por ejemplo a Uhandrea en De política y ciencia: la racionalidad constreñida) donde se criticaba su postura en materia de transgénicos y animales experimentación, aunque es de agradecer que el mismo respondiera a muchos de los comentarios contrarios en páginas como Naukas o posteriormente explicara en detalle su postura en un artículo en Es Materia (La ciencia y la política, esa extraña pareja).

En esta entrevista inicial, algunas de las perlas fueron en materia de transgénicos (recordemos que Podemos se opone a los transgénicos como bien nos recordaba Grodira en esta comparativa de los diferentes partidos en las europeas) aunque lo que realmente ha ido generando debate y todo el pollo actual, fue su postura en materia de experimentación animal aka “ratoncitos”, aunque más que su postura, la de la mayoría… lo que le valió la gran ola de críticas por pretender dejar determinados temas en la mayoría en lugar de los expertos como recordaba SpiderManzano con Rajoy, Talegón y el efecto primo.

Entrevista en Es Materia

El círculo de Podemos Ecología ha llegado a decir que “la experimentación con animales es crueldad generada para el beneficio de las empresas”. ¿Les convencerá una documentación equilibrada y honesta?

Obviamente Podemos es un movimiento que aspira a ser mayoría electoral en este país. Eso te obliga a estar integrado por gente muy heterogénea. Obviamente no todos estamos de acuerdo en todo, pero sí en un programa de mínimos. Por ejemplo, la legalización de la marihuana. No está en el programa. Yo estoy a favor, pero seguro que en Podemos hay gente en contra. ¿Qué haremos? Lo que diga la mayoría. Y al que le joda que se legalice la marihuana, se tendrá que aguantar, es lo que pasa en democracia. Con el tema animalista, veremos. Si un día se vota y la mayoría está a favor de la investigación con animales, queriendo mucho a los compas animalistas y respetando sus opiniones, tendrán que aceptar lo que diga el resto de la gente. Y si se enfadan tendrán que desenfadarse.

A partir de aquí, se ha ido generando una serie de cascada de opiniones a favor y en contra, únicamente en este tema, donde destaca un artículo en El Diario de este pasado sábado, en el que la filóloga Ruth Toledano atacaba a la experimentación animal con un contundente “casta científica” (La casta científica y el paradigma ético de Podemos).

El artículo, disponible en el enlace anterior más que una crítica razonada al uso de animales en experimentación, comete el error de hablar de la experimentación animal desde la postura “animalista” con el “NO a todo”, como bien escribía hace unas semanas Javier Yanes en 20 Minutos con un acertado artículo “El ecologismo no debe caer en la trampa animalista”, algo relativamente habitual en determinadas posturas como ocurre con los transgénicos y en el tremendo error de emplear a Monsanto para todo tal y como hace Podemos, confundiendo soberanía alimentaria con empresas.

Ruth Toledano se despacha en el artículo, en el que además de atacar a la experimentación animal (para la foto de portada elige una fotografía; la más sensacionalista posible, de la organización animalista PETA) da unas hostias importantes a lo que ella llama “cientifismo” y la “casta científica” y de paso a Pablo Echenique por no demostrar la suficiente conciencia animalista que ella demuestra…

Algunos párrafos…

El cientificismo, que considera que los únicos conocimientos válidos son aquellos que se obtienen mediante las ciencias experimentales y reduce, por tanto, el saber humano al conocimiento científico, se inscribe, podríamos decir, en lo más viejo de ese régimen. Desde Schopenhauer y Nietzsche, muchos filósofos se han manifestado contra el absolutismo cientificista (que no contra el conocimiento científico): Husserl, el innombrable Heidegger (“La ciencia no piensa”), Marcuse, Feyerabend, Foucault (“La ciencia es un arma política”), Deleuze, Popper, Gadamer, Habermas… Una larga y aquí incompleta lista de grandes pensadores que han defendido que la ciencia no se puede separar de la filosofía y las humanidades. De las que, nadie lo pondría ya en duda, tampoco puede separarse la política.

“Me inclino por utilizar ratoncitos en investigación”, afirmó Echenique en la polémica entrevista. Y puesto que él abordó tan importantes asuntos (transgénicos, energía nuclear y experimentación en animales) desde la autoridad de la especialización (que, como alertaron los filósofos, tantas veces se convierte en autoritarismo cientificista), yo, por mi especial ocupación en los derechos animales, me centraré en la cuestión de la experimentación (aunque vaya por delante que no me someto a la tiranía de la especialización, que nos impediría tener y expresar opiniones sobre muchos asuntos en los que no somos técnicos expertos: deuda, vivienda, inmigración, educación, sanidad… o energía nuclear).

Lo que decepcionó en esa entrevista no es que el eurodiputado Echenique no sea, obviamente, un animalista “radical” (término que él mismo utiliza: “no se puede ser radical en todo”) sino que no haya respondido a una cuestión que le atañe doblemente, como científico y como representante político, desde la óptica del nuevo paradigma de Podemos. Bastaría con que hubiera tratado el asunto con el respeto que merece. Que no se hubiera referido a los “ratoncitos”, así, con ese diminutivo. Que hubiera respondido con seriedad, aludiendo a aspectos relacionados que, como científico, debe manejar y, como político, también, pues están en la línea ideológica de Podemos: los derechos de los animales son una “exigencia social”, tal y como recoge el propio programa de Podemos.

Desde esa óptica de un nuevo paradigma, Echenique debiera haberse referido a la experimentación con animales, que muchos investigadores y médicos rechazan ya, desde sus implicaciones científicas, económicas y morales. Es decir, políticas. Desde el nuevo paradigma ético que supondrían, por ejemplo, las tres medidas políticas que Pablo Iglesias dice que tomaría de inmediato si tuviera responsabilidades de gobierno: “Decreto ley de expropiación de las viviendas vacías que están en manos de los bancos y hacer un parque público de viviendas. Prohibición de las puertas giratorias entre los consejos de administración y los consejos de ministros. Reforma fiscal para que paguen los ricos, pues somos el país de la UE con menos presión fiscal sobre las grandes fortunas”. Medidas políticas que son económicas, que son sociales. Es decir, que son éticas. La Directiva Villarejo de Podemos sobre derechos humanos y control ciudadano también económica y social, es decir, ética.

Desde la ética de un nuevo paradigma, en vez de a “ratoncitos”, Echenique podría, al menos, haberse referido a que las alternativas no avanzan porque al ECVAM ( Centro Europeo para la Validación de Métodos Alternativos) solo se han destinado, como máximo, 4.000.000 de euros al año, cuando la homologación de uno solo de los métodos supera los 400.000, lo que indica que apenas pueden ser validados alrededor de diez métodos al año. Echenique debiera denunciar, como científico y como representante de un nuevo paradigma, que muchos de esos métodos alternativos no se homologan por su elevado coste económico, mientras que el oscurantismo comercial e informativo de los laboratorios privados y la competititivad de las empresas por las patentes hacen que los experimentos se repitan en los animales una y otra vez.

Desde la ética de un nuevo paradigma, en vez de a “ratoncitos”, Echenique podría, de hecho, haberse referido a la campaña que, ya en 2009, la asociación Libera!, avalada por un equipo de investigadores científicos y apoyada por Los Verdes/ALE, llevó al Parlamento Europeo, proponiendo gravar con un 1% a aquellos productos farmacéuticos que hayan sido experimentados en animales. Un 1% que se destinaría a la validación y homologación de los métodos alternativos, lo que que ayudaría, además, a crear puestos de trabajo cualificado para profesionales de los campos de la investigación, la informática, la química, etc.

Cabe recordar también que en este país existe otra formación política, el Partido Animalista (PACMA), que literalmente sin presupuesto para su campaña, sistemáticamente silenciada por los medios de comunicación, e incluso censurada por la Junta Electoral madrileña por mostrar la famosa imagen de Juan Carlos de Borbón ante uno de sus muchos elefantes asesinados, ha logrado superar los 176.000 votos, cuadruplicando los resultados obtenidos en 2011 en las elecciones al Congreso de los Diputados, una cifra no desdeñable que demuestra la creciente preocupación social por los derechos de los animales.

“Nosotros”, dice Monedero, “cuando hablamos de ‘la casta’, hablamos de un sector privilegiado que también obtiene beneficios económicos del sistema (…) ‘La casta’ no es solamente una estructura política, sino que está insertada en un sistema económico, que es el capitalista”. Dentro de ese sistema también está la ciencia, de la que el capitalismo obtiene enormes beneficios económicos. En el caso de la investigación, a costa del abuso y el sufrimiento de los otros animales. Por eso debemos, podemos, luchar contra el sistema. Y, en su caso, contra la casta científica que, con demasiada frecuencia, actúa desde su falacia de autoridad. Solo esa puede ser la óptica, la ética, de un nuevo paradigma.

La realidad sobre la experimentación animal

Al leer la nota de Ruth Toledano, uno se fija en que a pesar de citar algunas legislaciones; ya desactualizadas, sorprende que si es una defensora de los derechos animales, desconozca la realidad sobre la experimentación animal y las legislaciones al respecto, que se han endurecido en los últimos años de forma notable y donde no es lo que organizaciones como PETA u otras, se empeñan en mostrar.

Hasta hace unos años, en España estuvo vigente el “Real Decreto 1201/2005, de 10 de octubre, sobre protección de los animales utilizados para experimentación y otros fines científicos“ en el que se establecían las condiciones que regían la experimentación con animales, ordenando qué tratamientos se podían hacer, cómo se podían hacer y quién los podía hacer, estableciendo una legislación clara y bastante dura en materia de experimentación animal, que hizo que en muchos centros de investigación y Universidades se dejara de investigar al no poder cumplir la normativa.

Esta legislación, se basaba en un principio… en el uso del menor número de animales posibles y en donde se daban largas hasta poder iniciar la experimentación en animales, con el uso del que tuviera una menor sensibilidad neurológica, preferiblemente aquellos que estuvieran más alejados filogenéticamente del ser humano.

Esta legislación, establecía entre sus puntos principales:

1 – Asegurarse de un uso racional y ético de los animales, con una aseguración del individuo, evitando el dolor. Al mismo tiempo, se busca evitar la duplicidad innecesaria de animales y la reducción al máximo el número de individuos empleados.

2 - Establecer los fines que debe de perseguir la experimentación con animales como son: la prevención de enfermedades, desarrollo de farmacéuticos, detección de condiciones fisiológica, la protección del medio ambiente, la investigación y la educación. En este último supuesto, el uso de animales está muy reducido ya que en buena parte de los casos, se emplean programas de ordenador.

3 – Definir el concepto de cuidador o persona responsable del experimento. Lo clasifica en 4 categorías, con diferentes funciones. De esta forma tenemos una categoría A (cuidador con formación), categoría B (biólogo), categoría C (Persona que dirige o diseña los experimentos con un mínimo de 10 años de experiencia) y categoría D (Especialista en animales, principalmente un veterinario).

4 – Establecía las condiciones de los establecimientos de experimentación, tanto de cría como de alojamiento.

5 – Identificación obligatoria de los animales, mediante códigos de identificación.

6 – Establecía las condiciones de alojamiento tanto del habitáculo, condiciones ambientales de humedad (40-70%), de temperatura (20-25ºC), aire acondicionado, ciclos de iluminación, ruido, limpieza, alimentación y bebida.

7 -Especificaba las obligaciones del experimentador como eran:

- La prohibición de empleo de animales salvajes o vagabundos

- Prohibición de empleo de animales si había alternativa

- Empleo del menor número de animales.

- Preferiblemente si hay que emplearlos, los que tengan menor sensibilidad neuronal y/o dolor.

- Empleo siempre con métodos mínimamente invasivos de anestesia local o general.

- Cuidados paliativos postexperimentación y/o sacrificio en condiciones de menor sensibilidad, en caso necesario.

Para no dar más el coñazo con legislación (hablé de ella en Mitos y realidades de la experimentación con animales), establecía los tipos de animales de experimentación (animal, animal de cría, animal de experimentación y Animales de experimentación adecuadamente anestesiados) y prácticamente llevaba al olvido el uso de primates en experimentación, ya que los costes de mantenimiento lo hacían inasumible y para poder utilizarlos, realmente no se permitía su uso en la práctica totalidad de los supuestos exceptuando algunos supuestos del Sistema Nervioso con sistemas NO invasivos aunque a nivel comunitario los experimentos que debe de haber con primates, no debían de llegar a la decena.

¿Experimentar con animales? Mejor nos dedicamos a otra cosa

En 2010 la Unión Europea aprobaba la “Directiva 2010/63/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de septiembre de 2010, relativa a la protección de los animales utilizados para fines científicos” de la que Ruth Toledano evita hablar que endurecía aún más las condiciones de experimentación y que en 2013 entraba en vigor en España (Real Decreto 53/2013, de 1 de febrero, por el que se establecen las normas básicas aplicables para la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos, incluyendo la docencia).

Esta ley (larga, un coñazo de leer pero muy instructiva) endurecía las condiciones de experimentación, en la que se prohíben los experimentos con grandes simios, se incluye en el ámbito regulado a los cefalópodos y a determinadas formas fetales de mamíferos, aunque quizás una de las cosas más destacables era la prohibición total de la experimentación animal en productos cosméticos, una de las batallas de los colectivos animalistas gracias al colectivo Cruelty Free International y a la compañía de belleza The Body Shop que promovieron conjuntamente una campaña internacional tal y como explica el Partido animalista Pacma a través de su página web.

Conviene remarcar esto de la experimentación animal y los cosméticos y es que como bien decía Moncadista

Los científicos seremos casta tirana, pero tú en este artículo pasas sin escrúpulos de decir que utilizamos animales para seguir obteniendo fondos a la siguiente línea hablar del uso de animales en cosmética. Y lo de igualar los desahucios al uso de animales en experimentación en el último artículo es todo un ejemplo de ética: política y periodística.

La realidad de la experimentación animal en un laboratorio

Sin experimentación animal no habría medicina moderna

En experimentación animal se trata de cumplir el principio de las tres erres: reemplazo, reducción y refinamiento. El reemplazo consiste en sustituir, siempre que sea posible, a los animales por modelos informáticos o cultivos celulares para probar el efecto de fármacos o posibles tóxicos. La reducción trata de reducir el número de animales empleados. Y el refinamiento consiste en buscar métodos para minimizar el sufrimiento de los animales. “Debe calar en la sensibilidad del público que la gente que utiliza animales de experimentación no es gente cruel”, afirma Del Mazo. “Se trata de minimizar el sufrimiento al máximo, y para eso se utilizan analgésicos o se les ponen incluso juguetes para que estén mejor”, apunta. “Todas estas medidas ni siquiera se plantean en casos como el de las granjas avícolas, en las que los animales están en situaciones mucho peores”, concluye.

Las diferentes legislaciones en materia de experimentación animal, han endurecido enormemente las condiciones de experimentación animal, con la obligatoriedad de personal formado y estabularios con unas condiciones que hacían que muchos centros de investigación, tuvieran que dejar de investigar o utilizar otros animales (peces y moluscos) al no poder cumplir con los requisitos de bienestar animal al obligaban las diferentes leyes.

Por otra parte, la realidad de la experimentación animal, es que uno puede pensar que se utilizan ratones o peces como quien va a la fuente a por agua pero la realidad es MUY diferente. Los criterios de concesión de permisos se han endurecido, se dan todas las trabas posibles a la investigación in vivo y antes de autorizar una investigación in vivo se obliga a agotar todas las vías in vitro (cultivos celulares, bacterias, modelos informáticos, etc etc…).

Una vez esto, las investigaciones se revisan una y otra vez hasta que se demuestra que no queda otra alternativa y se demuestra que es necesaria la investigación, y se autoriza finalmente el uso de animales in vivo con muchos condicionantes.

Esto que explico, lo explica bien Carmen Agustín Pavón en Investigación y Ciencia (De ratones, pulpos y moscas: las 3 Rs) sobre el funcionamiento en Reino Unido, aunque en el resto de la UE la situación es muy similar.

En este proyecto ha de figurar de forma clara el número máximo de animales y el límite de sufrimiento al que está permitido someterlos (por ejemplo, la producción de modelos animales modificados genéticamente para investigar enfermedades humanas se considera en sí un procedimiento severo, y se somete a los controles más estrictos). Además, el proyecto incluye una búsqueda bibliográfica actualizada, para asegurar que los experimentos propuestos no son redundantes.

Este proyecto se envía al comité de ética (formado por veterinarios, expertos en bienestar animal e investigadores) para su evaluación, que normalmente propone modificaciones y mejoras que el investigador debe incluir, hasta que todos sus miembros están de acuerdo en que el proyecto cumple con los objetivos de la legislación europea vigente (normalmente en este proceso se invierten semanas e incluso meses de trabajo, y varios borradores y versiones, hasta que se acepta la versión definitiva). Nuevamente, este proyecto ha de ser validado por la Consejería (o el Ministerio de Interior, en Reino Unido) antes de que se pueda tocar un solo animal. En Cataluña, estos proyectos se revisan anualmente, y el comité de ética suele proponer modificaciones si han surgido nuevas técnicas, o si nuevos resultados invalidan que se siga investigando en la línea propuesta. En Reino Unido son válidos por cinco años.

Nunca se puede rebasar el número máximo de animales especificado, ni someter a los animales a técnicas que no se recojan en el proyecto. Si un investigador no sigue las reglas (y por ejemplo en Reino Unido hay visitas imprevistas de inspectores del Ministerio a las instalaciones que trabajan con animales casi cada semana), se le retira la licencia y se impide que siga desarrollando su trabajo. Esta es sólo una de las razones por las que el investigador es el primer interesado en cumplir con las reglas que promueven el bienestar animal.

Aunque quizás la razón principal de por qué investigar con animales es un coñazo… es que es MUY CARO. Las nuevas condiciones de los estabularios hicieron que en muchos lugares no se pudiera realizar investigación por todas las nuevas condiciones que se impusieron, la necesidad de tener personal formado y especializado dedicado exclusivamente a esto, los costes en materia de alimentación, limpieza, refrigeración, tipos de animales, etc…

Esto hizo que en muchas facultades, las prácticas con animales se haya casi llegado a una prohibición encubierta (no se dan permisos para unas prácticas in vivo o no hay dinero para comprar animales) con lo que se enseña con modelos de ordenador que para unos chavales, bien vale.

Teniendo superordenadores ¿por qué seguimos empleando animales?

Vivimos en la era de la información, tenemos misiones en Marte, unos superordenadores capaces de hacer tropecientos cálculos a la vez, pero ¿por qué seguimos empleando animales? Porque de momento no hay alternativa.

En los últimos años se ha invertido mucho dinero en la búsqueda de alternativas a la investigación animal (270 Millones entre 2007 y 2011 y no los 4 Millones de los que habla Ruth Toledano ya que obvia los diferentes proyectos comunitarios en la materia, en los que se fue priorizando aquellos en los que no emplearan técnicas in vivo o en el desarrollo de modelos informáticos) pero a pesar de ello seguimos dependiendo de los animales.

A día de hoy, aún no somos capaces de replicar las condiciones reales en un modelo de ordenador y además, para poder replicar las condiciones reales, primero hay que investigar en animales in vivo y si se endurecen las condicionesal final tienes la pescadilla que se muerde la cola.

La práctica totalidad de investigaciones en medicina regenerativa o contra el cáncer serían imposibles sin utilizar a los animales in vivo, porque aunque en células tumorales sí podrías emplear cultivos celulares y utilizar determinado fármaco, lo que obtienes es una aproximación a cómo proliferan y cómo reaccionan ante diferentes fármacos.

El gran problema, es que en un cultivo celular no sabes cómo van a reaccionar otras células al tratamiento, si va a ser tóxico en otros órganos, etc. y en un modelo informático es altamente impreciso porque faltan muchos datos bioquímicos por conocer.

Y ya hemos logrado un avance gigantesco con la aparición de los ratones knockout, ratones modificados por ingeniería genética en los que podemos silenciar o activar determinado gen para conocer la respuesta y que han supuesto un avance brutal en materia de investigación, reduciendo el uso de animales, ya que por decirlo fácil, son animales a la carta en los que reduces costos, tiempos y uso de animales hasta obtener la variabilidad que necesitas…pero sigues necesitando animales in vivo.

Roberto Prada explica bien este problema del remplazamiento en Algunas consideraciones éticas sobre la investigación con animales (II)

El problema principal es que la estrategia de reemplazamiento no siempre es posible, de hecho es imposible en una multitud de casos. Algunas de las alternativas propuestas tienen que ver con la observación y el uso de cultivos de tejidos y de simulaciones informáticas. Son alternativas que pueden tener cabida en casos particulares, pero no pueden generalizarse a toda la investigación por razones obvias. Las observaciones de campo, sin intervenir sobre los animales, no pueden proporcionarnos información básica y fundamental sobre los principios de su funcionamiento. Los cultivos de células y tejidos son útiles, ya que pueden revelarnos el funcionamiento de algunos procesos celulares, pero la comprensión total y situación de esos procesos en el sistema que representa el organismo completo, y cómo se relacionan con otros procesos, solo pueden investigarse en organismos completos. También se emplean cultivos de microorganismos para hacer estudios de mutación y carcinogenicidad, como Salmonella typhimurium, que antes se hacían en animales, e invertebrados como la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), un clásico de la investigación genética. El estudio con plantas sirve también para conocer algunos procesos moleculares básicos. Pero debe entenderse que cuanto más nos alejemos del ser humano, más limitadas serán las investigaciones y extrapolaciones que podamos realizar. Recordemos que lo que usemos para modelizar el problema, debe ser comparable al objeto real en los rasgos o funciones que nos interesa estudiar. Creo que se entiende fácilmente que si queremos estudiar fenómenos como el aprendizaje, la personalidad o la inteligencia humanas, y las patologías relacionadas con ellos, las plantas y las moscas no nos servirán demasiado. Aún más obvio resulta el estudio del comportamiento. La conducta es la puesta en acción de un animal. Sin animal no hay, pues, conducta posible. Las simulaciones informáticas serían lo ideal si no fuera porque programar un ordenador para que simule exactamente cómo sería un determinado fenómeno implica tener de antemano un conocimiento profundo del fenómeno en cuestión que, ¿cómo lo obtenemos? Como señala Carlson, si pudiéramos programar un ordenador de esa manera significaría que ya tenemos todas las respuestas. Y en este tipo de investigaciones, como han señalado Conn y Parker (1998), «los científicos dependen de los ordenadores para procesar los datos que ya poseen, pero no pueden usarlos para explorar lo desconocido en busca de nueva información».

Como bien recuerda Manuel en lacienciaysusdemonios

Por todo ello, para poder conocer como se metaboliza una determinada sustancia, se requiere un organismo completo. Por ejemplo, cuando se descubre un nuevo antibiótico, los experimentos “in vitro” nos pueden demostrar su efectividad sobre un determinado patógeno. Pero para saber cuál es su absorción, su toxicidad, su metabolismo y su excreción del primero se prueba en un animal modelo en ensayos que contesten esas preguntas. Sólo entonces, si todo funciona según lo previsto pasa a la siguiente fase, en la que se administra a voluntarios humanos.

Quizás la mejor reflexión, la realiza Anna Celma en Un día en el estabulario, ficción verídica y cómo seguimos necesitando de ellos para poder curarnos o simplemente para poder vivir.

Si de verdad hubiera una alternativa los investigadores serían los más interesados en dejar de utilizar a los animales, porque con menos dinero y en menos tiempo, podrían hacer mucho más, pero por el momento no se puede, porque no hay alternativas viables que puedan dar la información que sí nos aporta un animal.

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BOE – Real Decreto 53/2013, de 1 de febrero, por el que se establecen las normas básicas aplicables para la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos, incluyendo la docencia.

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