Salud pública cubana: Desde Argel hasta Ginebra

ec16a602bfcc025e7e8fb226ea3d74e215aab593El sistema cubano de salud—sin llegar a ser perfecto—muestra una fortaleza incuestionable. Este año la Organización Mundial para la Salud eligió al país para presidir los debates de su 67 Asamblea en Ginebra…

Por Yoerky Sánchez Cuéllar

Hace unas semanas llegó a mis manos el libro Historias Secretas de Médicos Cubanos, editado por el Centro Pablo de la Torriente Brau. En sus páginas, el periodista Hedelberto López Blanch reúne las experiencias y anécdotas de un conjunto de galenos que cumplieron importantes misiones internacionalistas desde los inicios de la Revolución, cuando varias naciones amigas necesitaban el apoyo de la Isla.

El libro deja claro que a pesar de la partida hacia los Estados Unidos de tres mil médicos—la mitad de los existentes en el territorio nacional en 1959—, en una fiel muestra de robo de talentos, Cubamantuvo su disposición de aliviar el dolor humano en cualquier parte del mundo.

El primer país que recibió ayuda fue Argelia. Por aquellos días el entonces Primer Ministro Fidel Castro expresó: “Hay cuatro millones más de argelinos que cubanos, pero tienen solo un tercio –e incluso menos– de los médicos que nosotros tenemos. En lo tocante a la salud, su situación es verdaderamente trágica”.

Esta primera brigada llegó en mayo de 1963; tenía 150 integrantes y entre ellos se encontraban 29 doctores. Uno de los participantes, Pablo Resik, narra en el libro Historias Secretas…: “Aquella misión se estableció bajo el concepto de la voluntariedad. Se estructuró sobre esa base, pues nadie fue presionado ni obligado a participar, y desde entonces, en todas las misiones internacionalistas ese concepto ha primado. Muchos más de los que fuimos estaban dispuestos a cumplir con la tarea”.

La proeza argelina, que pudo apreciar el propio Comandante Ernesto Che Guevara en una de sus visitas al país africano, era tan solo el comienzo. Sirvió como plataforma para las diferentes misiones posteriores desde el humanismo del proceso revolucionario, que extiende a otros continentes la pureza de una de sus más grandes conquistas.

PILAR DEL DESARROLLO

Más de 55 años de Revolución hacen que el sistema cubano de salud—sin llegar a ser perfecto—muestre una fortaleza incuestionable. Ha sabido sobreponerse al bloqueo norteamericano y a las limitaciones que provocó el derrumbe del Campo Socialista, para convertirse hoy en un pilar para el desarrollo económico y social y por la construcción de un socialismo próspero y sostenible.

Al cierre del pasado año, ante los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el ministro del ramo, Roberto Morales Ojeda, expuso indicadores que colocan a este sector dentro de los más importantes.

Explicó que durante el 2013 en el país se realizaron 61 millones de consultas médicas, de ellas 41 millones en la atención primaria. De manera más efectiva se empleó el método clínico, lo que permitió una reducción en el  uso de medios diagnósticos. Igualmente, en la etapa se efectuaron más de un millón de operaciones y  300 trasplantes de córnea, 121 de riñón, 17 de hígado, 14 hematopoyéticos y dos de corazón.

Morales Ojeda comentó, además, que creció la esperanza de vida (77,9 años) y que la mortalidad infantil volvió a situarse por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos (4,2); la materna se ubicó en 20 por cada cien mil.

Estos datos corroboran el valor que el Estado le brinda a este servicio público. La presencia de especialistas en otros lugares de la geografía universal no ha ido en contra de los logros en la Salud; al contrario, permite perfeccionar la obra dentro de los marcos nacionales y  también ganar en experiencia, pues muchas de las enfermedades que se atienden en esos países los profesionales cubanos las conocían tan solo por los libros.

Otro elemento que se debe tener en cuenta es el relacionado con la formación de nuestros galenos. Recientemente,  un doctor me comentaba que a pesar de la campaña de desinformación contra la presencia de ellos en Brasil, la población del gigante sudamericano no se ha dejado engañar y les tiene aprecio. La respuesta que él da a este hecho es que la misma práctica de nuestros médicos, que palpan al paciente, le preguntan, no establecen distancias, hacen una diferencia palpable respecto a métodos que alejan al profesional de la persona más necesitada.

La tecnología ha sustituido, en muchos lugares, el contacto personal. Resulta una filosofía distinta a la cubana, donde prima el concepto del Che de que “a lucha debe plantearse con una fórmula general que garantice el buen éxito posterior y que sea conducente a ganar para el profesional, la confianza primero y el cariño luego de los grupos que estén bajo su responsabilidad médica”.

EN EL PODIO DE GINEBRA

Gran alegría sintió la población cubana al conocer la noticia de que este año la Organización Mundial para la Salud (OMS) eligió al país para presidir los debates de su 67 Asamblea en el Palacio de las Naciones, en Ginebra, que concluye este sábado.  Resulta un reconocimiento a los esfuerzos de los hombres y mujeres que desde un consultorio o una sala de operaciones garantizan el bienestar y la vida de sus semejantes, dando muestras de alta profesionalidad y humanismo.

Cuba puede hablar ante la comunidad internacional con el prestigio de sus resultados y la certeza de que sí se puede mantener una salud gratuita con altos estándares de calidad; solo depende de la voluntad política y de la inteligencia que se logre crear.

Es por ello que el ministro Roberto Morales, en su intervención de apertura a la Asamblea Mundial de la Salud, retomó palabras de Fidel que mantienen plena vigencia: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y  progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre… Tomamos  conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo… Las sociedades de  consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio  ambiente… Si se quiere salvar la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir  mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta… Menos lujo y menos  despilfarros en  unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en  gran parte de la tierra… Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa… Desaparezca el hambre y no el hombre”.

Desde ese podio la palabra de Cuba retumba como símbolo, como ejemplo.  Y mientras escucho su repercusión, más allá de las historias secretas de médicos cubanos que leí hace poco en un libro, pienso en aquellos relatos que aún están por escribirse.

Tomado de Cubahora