Sin animales los espectáculos circenses

 

El discurso de los protectores de los animales que alzan como  bandera reciente en el poder legislativo de los estados es la prohibición de la celebración de espectáculos de circo en el cual estén involucrados cualquier especie de animales, argumentando el hecho de la existencia de derechos a estos seres vivos, que si bien, son seres vivos que comparten el mismo sistema ecológico en el cual nosotros los seres humanos coexistimos con otras especies de seres vivos, dígase los diferentes reinos que seguro recordaras de las clases de ciencias naturales.

La jurisprudencia es exclusiva de los seres humanos,  el estado es el ente que el ser humano racional y pensante  creo para su subsistencia. El proceso de la creación de un estado que nos dote de derechos y obligaciones que son el producto a su vez de legislaciones que tienen  como objetivos  mantener la paz, la estabilidad y la vida común entre los individuos que crean sociedades, en pocas palabras el bien común y  el bienestar social.  ¿Por qué los animales no tienen derechos?  Sencillamente porque los animales no se han reunido en grupos organizados que se auto protejan de los peligros de otros seres vivos y de hasta ellos mismos por la vía de la creación de instituciones que tengan este fin.  Los animales no pueden apropiarse de derechos que son productos de la jurisprudencia del humano racional, porque para tener derechos también se deberían de dotar de responsabilidades. Y esto no sucederá hasta que por alguna razón de la ciencia o la evolución de algunas especies animales estas puedan comunicarse con los humanos y acordar su integración pacifica al sistema de reglas del Estado. Y estimado lector, eso solo lo he visto en el mundo del cine, y sea de paso subrayar que hasta en la propia cinta de “El planeta de los simios” los chimpancés no pudieron convivir pacíficamente con el ser humano. Pero este tema será trabajo de análisis para otra ocasión.

El punto central del debate de los protectores de los animales  es banal si se busca defender a los animales del maltrato animal, yo mismo soy  un creyente de que el maltrato a cualquier otra especie con vida en este mundo debe ser respetado por el hecho que representa la vida en común, lo contrario es una aberración. El partir desde el punto en el que nosotros como seres racionales que somos los humanos respetemos la vida digna de los demás seres vivos es un avance que debe ir de la mano del desarrollo tecnológico, cultural, social y económico de nuestras naciones.

¿Si los animales no tienen derechos como hacer para proteger en medida de lo posible no sean maltratados?  La pregunta está en el aire en las nuevas discusiones; existen voces que argumentan que el hecho de prohibir los animales en los circos es un atento a los derechos mismos de los seres humanos, pues se  interrumpe legalmente la libre decisión de ir o no ir a un espectáculo, lo cual jurídicamente es legítima.  Y concuerdo, no se puede legislar en contra del libre albedrio de la elección de si es moral o no moral su asistencia. Y así casos como este en el cual se debate entre la racionalidad de la ley y la racionalidad  misma, sobran.

Y la pregunta continua, cierto es que no tienen derechos los animales, que no podemos coartar los derechos de otros individuos a asistir a los espectáculos y  a los cirqueros de ganar legítimamente dinero para su sustento; pero eso aún no resuelve las demás aristas del problema que presentan los animales en este tipo de espectáculos y cito:[1]

  • Los trucos que ejecutan los animales sólo son posibles después de horas de entrenamiento, cuyos métodos desconocemos pero no es una sorpresa que sean indignantes y abusivos.
  • Es claro que los ejercicios son incómodos para ellos pues su anatomía no está diseñada para sostenerse en una pata, cruzar aros con fuego, lanzar pelotas. La práctica y repetición de los mismos genera padecimientos físicos.
  • El animal es blanco de una serie de agresiones para que “entienda” la orden que su adiestrador le está indicando.
  • Las necesidades alimenticias de los animales silvestres en cautiverio y además con un itinerario que cumplir, resultan imposibles de satisfacer. La alimentación en su hábitat natural cambia respecto a la época del año y ciclo reproductivo. A menudo los animales terminan siendo mal alimentados con insumos baratos que carecen de los nutrientes esenciales derivando desnutrición e incluso fractura de huesos.
  • Un animal en cautiverio, como lo haría cualquier humano, tiende a enloquecer. Es común observar signos de estrés y enfermedades mentales. Caminar de un lado a otro, automutilarse, morder barrotes y golpearse la cabeza son algunos síntomas de desórdenes psicológicos.
  • Las condiciones de transporte de los animales entre ciudades no son mejores. Las jaulas son muy pequeñas y con poca ventilación. Por lo general viajan atados con cadenas que les impide moverse durante horas. El cuidado y alimentación ante la premura del tiempo la hace complicada y deficiente.
  • Es muy difícil saber el estado de salud de las especies silvestres, si es que el circo cuenta con un veterinario, el conocimiento sobre su cuidado por lo regular no es el adecuado y desafortunadamente conocen la gravedad del asunto hasta que el animal ya está muy enfermo.
  • Las consecuencias del cautiverio de los animales ha cobrado grandes consecuencias que pueden ser peligrosas para nosotros. Animales que han escapado por la frustración y estrés que les provoca el aislamiento pueden ser muy peligrosos corriendo por la ciudad.

Me atrevo a decir que ¿qué vale más?   Nuestro egocentrismo como especies “superiores” al divertirnos con un espectáculo el cual sabemos no es natural, y de aquí surge mi dilema, ¿vale más nuestro egoísmo de nuestro derecho a ir o no ir al espectáculo?   ¿O vale más los centenares de animales que sufren constantemente un fenómeno que tiene muchas aristas del cual son víctimas? Es totalmente normal que el sentimentalismo provoque en los seres humanos una falta de racionalidad. Y si lector, sufro en constantes ocasiones este fenómeno.

Si bien es un avance que en la agenda pública se toquen temas como este, es de reconocer que el Partido Verde (PVEM) use esta bandera como agitación de politiquería partidista y populista. Cosa que es aberración.

Si a los promotores de este tipo de iniciativas les  interesara realmente este fenómeno de maltrato, tomarían vías distintas, pues la existe en el congelador la ley de protección a vida animal, que no dota de derechos a los animales, pero a los seres humanos que tienen tanto derechos como obligaciones, es jurídicamente viable la penalización al ser humano al cometer actos que vallan en contra del ecosistema en el que coexistimos, y como ya dijimos, parte de este ecosistema son los animales.  ¿Sencillo no?  Pues en apariencia resulta sencillo y lógico, pero es un reto administrativo, jurídico y practico llevar a cabo una encomienda de esta naturaleza, pues la discusión ahora es reglamentarlo, ¿hasta qué punto se considera maltrato? ¿Qué maltrato es aceptable? Pues es aceptable la existencia de rastros que procesan la carne que consume la mayoría de la sociedad, y no tomar en cuenta los otros aspectos de nuestra vida diaria sencillamente es una acción hipócrita del defensor del animal. Es cierto que los seres humanos a lo largo de la historia hemos usado a los animales para el desarrollo mismo y la existencia. Aceptar que en otro tipo de sectores económicos se hace uso de animales para satisfacer necesidades básicas del ser humano es necesario, aunque los grados de maltrato y tortura también son debatibles. Pero de manera personal el considero un uso innecesario de animales para “satisfacer” el entretenimiento del ser humano, y hablo de cualquier tipo de espectáculo. Pues es eso, un fenómeno de segunda necesidad, que no aporta nada a la existencia del proceso en el cual nos desarrollamos los seres humanos para sobrevivir. Podemos seguir avanzando tecnológicamente, económicamente y socialmente sin la existencia de los circos con animales, como dije no son de primera necesidad.

Entonces depende del ser humano consiente de su coexistencia con las demás especies, no aprobar únicamente moralmente este tipo de espectáculos no asistiendo ni dando pauta a que existan con nuestro apoyo.  Porque hay una cosa cierta, no podemos jurídicamente terminar con la libre elección de los que no comparten nuestras ideas de seguir realizando actos que consideran normales, y como esto muchos casos más.

ULISES BECERRA

 

1.-

http://www.veoverde.com/2014/03/mexico-buscara-prohibir-el-uso-de-animales-en-los-circos-a-nivel-federal/

IDEA