Viviendo en un Mundo Desigual: A Propósito de Piketty, Parte I

Piketty - Capital in the Twenty-First CenturyEs altamente probable que los lectores que traten con temas de Economía en su cotidianidad hayan oído (y hasta estén cansados de oír) sobre el reciente libro Capital in the Twenty-First Century del economista francés y profesor del Paris School of Economics, Thomas Piketty. Aunque se ha dicho mucho ya sobre este libro, quise escribir algo al respecto porque trata un tema -la desigualdad- que me parece verdaderamente interesante y que es suficientemente controversial para generar un poco de debate (o por lo menos eso pretendo), lo cual está perfectamente alineado con el propósito inicial de este blog. En cualquier caso, espero llamar la atención al libro y al tema a quienes no han escuchado sobre él, y a los demás ojalá refrescar su memoria y presentarles diferentes perspectivas y reacciones que éste ha provocado.

Dado que parece no haber límite sobre el número de reseñas que se pueden encontrar -muchas de ellas escritas por influyentes personajes y reconocidos economistas cuyos aportes sobre el tema están mejor informados que los míos- no intentaré acá ser una voz más que califica esta obra como el libro más influyente del siglo o que lo demoniza como un tratado Marxista reencauchado. Más bien, en este post hablaré un poco del libro y terminaré planteando unas preguntas que éste ha generado (o resucitado) y en una siguiente entrada usaré algunas de estas reseñas y análisis a mi favor para guiarlos por el debate que el libro ha motivado y la discusión en torno a las posibles respuestas a las preguntas, opinando cuando sea pertinente.

El libro fue publicado originalmente en francés en agosto de 2013, pero su gran auge vino con la publicación en inglés en marzo de este año1. Mientras los países desarrollados se han enfocado recientemente en hablar de desigualdad del ingreso, el libro postula que lo que es verdaderamente preocupante es la desigualdad de la riqueza. El primer tipo de desigualdad habla sobre cómo los salarios y remuneraciones por prestación de servicios laborales o del emprendimiento empresarial se reparten en la sociedad, y el segundo habla sobre cómo se reparten los derechos de propiedad de los activos (incluidos tierras, apartamentos, bonos, etc) tanto dentro como entre países.

Usando datos recopilados por él mismo sobre veinte países desarrollados (uno de los grandes aportes del libro), Piketty presenta dos hallazgos que quiero resaltar. El primero es que la desigualdad de la riqueza en los países que estudia es mayor que la desigualdad del ingreso. Por ejemplo, en Estados Unidos en 2010 el 10% más rico en términos de ingreso recibía el 40% del ingreso nacional, mientras el 10% más rico en términos de riqueza era dueño del 70% de los activos. El segundo es que en general la tasa de retorno de los activos es consistentemente mayor que la tasa de crecimiento de las economías, y por ende que la tasa de crecimiento del ingreso en esos países. Dice también sobre lo anterior que este fenómeno es una característica inherente del capitalismo, bien sea salvaje, o encapsulado en un Estado Social de Derecho o un Estado de Bienestar, como funciona en varias economías europeas.

Estos hallazgos resultan ser problemáticos y permiten ilustrar el argumento de Piketty. El segundo implicaría que en cualquier sistema capitalista, una persona al ser dueña de más activos tendrá proporcionalmente más ingresos y por ende acumulará riqueza (en forma de activos adquiridos con ese ingreso) más rápido. Siendo este el caso, el primero implicaría que dado que hay actualmente una concentración de la riqueza en manos de unos pocos, estos serán cada vez más ricos y la desigualdad aumentará. Llevando esto a un extremo, podría llegar un punto donde solo unos cuantos controlen los activos en la economía mundial, y dejaré que cada quien se imagine las ramificaciones. Piketty dice también que esto sucedería al menos que haya intervención estatal, y propone como solución que los países del mundo deben coordinar para imponer un impuesto global a la riqueza.

Aunque lo anterior no resume la idea en su totalidad, sí captura la esencia. Mirándolo de nuevo, hasta siento que puede sonar un poco extremo, pero lo dejaré así para generar interés en lo que sigue. Si quieren leer un poco más sobre el libro y su contenido, les recomiendo este breve resumen de The Economist, o este resumen the Matt Yglesias en Vox.com, que también habla un poco más sobre el autor. Si no quieren leer tanto, miren este video narrado por Ezra Klein (me disculparán que esté enfocado a un público estadounidense, pero resume bien el tema).

Algunas preguntas que saltan a la mente incluyen: ¿Bajo cualquier forma de capitalismo estamos condenados a vivir en un mundo extremadamente desigual? ¿Es la desigualdad mala en todo momento y lugar? ¿Hay algún nivel de desigualdad que sea tolerable o incluso deseable? ¿Debe ser un fin del Estado reducir activamente la desigualdad? De serlo, ¿hasta qué nivel? y ¿cuáles son la herramientas que puede o debe usar el Estado para hacerlo?

Aunque no tengo respuestas para todas estas preguntas (y pienso que, de tenerlas, nadie puede estar completamente en lo cierto dada su naturaleza normativa), sí tengo una opinión al respecto. Como les adelanté, en la próxima entrada hablaré de estos temas mirando cómo han reaccionado algunos individuos y cómo han aportado a la discusión, y hasta me aventuraré a dar mi punto de vista.


1: O todos los que han hecho reseñas saben francés o yo leo muy despacio porque después de conseguir el libro en abril, confieso que aún no he terminado completamente sus casi 700 páginas que, aunque entretenidas de leer, no hacen parte de una novela ligera. Si les interesa saber por qué el libro ha tenido más auge en el mundo de habla inglesa (y principalmente en Estados Unidos), yendo más allá del hecho de que hay más anglo-parlantes que sus contrapartes franceses, Tyler Cowen y Veronique de Rugy tienen un buen artículo publicado en el New York Times sobre el tema, aquí.