Votaciones por el cambio.

140602 Proclamación de la II República

 Del resultado de las Elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de Mayo,  si se libran  de los tamices de la justificación  y la autocomplacencia, no es difícil extraer algunas conclusiones inducen a la reflexión y que no caben en esta columna. Claro que con la reflexión, así, sin más,  no va a ser suficiente. Será necesario que cambien cosas, políticas, formas, modos..

Con expresiones diferentes, algunas antagónicas, la ciudadanía europea por medio de su voto, ha lanzado un mensaje claro a los partidos en los gobiernos y a los responsables de estas políticas que están gestionando la crisis de una forma injusta, desequilibrada y, por si fuera poco, claramente ineficiente. Las urnas han señalado lo mayoritario del descontento, el profundo cabreo con una forma de gobernar que, lejos de solucionar los graves problemas de las personas y de apoyar a las más vulnerables, o tan siquiera de dar algo de esperanza razonable en el futuro,  no hace sino agravarlos e instalar a las gentes en la incertidumbre.

Los sacrificios que se imponen en nuestro país por el gobierno del Partido Popular y  que afectan al bienestar de las gentes más humildes, no están sirviendo  para impulsar la economía y generar empleo. Por el contrario crece la percepción de que solo a unos pocos, las cosas les va bien. La política “oficial”, mientras sigue atornillando,  habla y promete, como único bálsamo al daño que produce… De soluciones reales y tangibles, nada de nada. Y el malestar social que se ha venido manifestando en la calle de forma clamorosa, empieza a trasladarse a las urnas.

 Pero para algunos parece no pasar nada. Los del Partido Popular dicen que han ganado las elecciones porque han sido los  más votados… por una cuarta parte de los votantes, con una participación del 45,84%. No dan respuestas, pero eso si, a los que ganan votos con programas alternativos, con propuestas diferentes a las suyas,  les dicen populistas, irresponsables y demagogos. Ya les vale.