Vuelta a la armonía de Pitágoras

Los mercados están integrados por los personas a las que se les debe dinero. Así de simple


Por: Juan Carlos Valero / Día 21 de marzo – 2012 / Link ABC

POR qué el déficit público tiene que limitarse al 3% en el horizonte de 2013? Joaquim Muns, catedrático en la UB, que fue director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, opina que la sacralización de los números que preside nuestra vida pública sólo puede deberse a la influencia del filósofo presocrático Pitágoras. La creencia de que todas las cosas son, en esencia, números, se hace más patente que nunca en nuestra era de «caixa o faixa» en la que los mercados nos someten a un severo ajuste, como siempre ha ocurrido entre los acreedores y sus deudores. Los mercados están integrados por los personas a las que se les debe dinero. Así de simple. Pero esos señores también necesitan contemplar que nuestra economía tiene el suficiente dinamismo como para que seamos capaces de devolver el dinero. Apostar sólo por el ajuste en favor de la estabilidad presupuestaria, sin incentivar el crecimiento, es ir cojos en la senda de la recuperación. Por eso la liberalización de la economía, crear un marco legal y administrativo que dé las máximas facilidades, es más importante que nunca. Sólo así la iniciativa privada podrá fluir sin cortapisas.

La principal reforma que requiere España es cultural y administrativa. Porque nuestra economía no está modernizada para afrontar los retos del siglo XXI. Los resabios intervencionistas, de control, burocráticos, siguen negando facilidades a los emprendedores. España es como una vivienda que hay que actualizar permanentemente si no queremos que se desmorone por falta de mantenimiento. Al profesor Muns le preocupa esa fijación pitagórica en los números y se cuestiona si vale la pena que el año que viene se logre el objetivo del 3% de déficit a un coste excesivamente elevado porque llegaremos exhaustos. Teme que el país que alcance esa mágica cifra se encuentre deshecho, como el enfermo al que se le aplica un duro tratamiento y queda debilitado, al albur de un mal resfriado que pueda desarrollar una neumonía.

El mejor mensaje es creer en nosotros mismos, con el norte siempre puesto en la cohesión social. No deberíamos dejar que las cosas se deterioren hasta el punto de que la idea de cantidad, lo cuantitativo como principio y esencia de la realidad, domine lo cualitativo. Todas las cosas son numerables y, por tanto, tienen capacidad explicativa. Como los pitagóricos, los números deben contemplarse desde la armonía de los contrarios, a partir de medidas proporcionales que limiten los desmanes. En suma, que se imponga la cordula de que los pudientes contribuyan a la cohesión social con más impuestos, lo único que nos procura civilización.